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¡De Veracruz a Ensenada llega el fuego de Los Choclok!

Redacción por Iván Gutiérrez
Fotos: cortesíaDesde los 50 grados ardientes del sur de Veracruz llega este jueves 30 de octubre a Ensenada la sabrosa fusión de Los Choclok, banda que mezcla de forma única reggae, jazz, ska, música folclórica y rock. Visitando por tercera vez el puerto, ahora bajo su gira “Quince Tour” —en celebración de los 15 años de su música—, esta Big Band mexicana armará la fiesta en La Capilla.
Aprovechando la vuelta, tuvimos la oportunidad de conversar con Jacobo José Grajales, voz principal de la agrupación, platicando sobre su nuevo EP “Quince” y la visión que esta icónica banda de la escena mexicana independiente tiene sobre la música.
Iván: Se sabe que en Veracruz hay mucho músico talentoso, ¿a qué creen que se deba eso?
Jacobo: Nos encontramos en el Istmo de Tehuantepec, donde es común que convergen culturas de Chiapas, Oaxaca, Tabasco y Veracruz, es un lugar muy rico en aspectos culturales, hay mucha gente que está haciendo no solo música sino arte en muchas manifestaciones, es algo que he visto siempre desde chico, y bueno es un pro y un contra, un contra porque nos acostumbramos a ello y luego al arte no le damos el valor que tiene, pero eso mismo hace que mucha flota se involucre en la creación artística.
I: Tengo entendido que Choclok busca este balance entre rescatar la música tradicional y nuevas tendencias, ¿cierto?
J: Aunado a lo anterior, siempre ha estado presente la música tradicional en el sur de Veracruz, como el Son Jarocho, pero también polkas, música tradicional oaxaqueña, la música de marimba de Chiapas, siempre ha estado presente lo tradicional. Al mismo tiempo, con el avance tecnológico, empezamos a descargar y escuchar música de otros lados, y eso hizo que tuviéramos curiosidad de ver cómo era el ska, el reggae, la cumbia de otros lados.
Cuando empezamos a tomar las cosas en serio, haciendo música para otras personas y no solo para nosotros, iba intrínseco el son jarocho, porque la melodía, las cosas de las que hablamos, las formas de hacer la rima, vienen de ahí, pero empezamos a estudiar otros géneros; la mitad del grupo estudió jazz, y se empezó a experimentar con el funk, el blues, el jazz.

Ahora somos 12 integrantes y no dejamos la chamba a uno o dos, sino que todos participamos. Se empieza una canción en forma de reggae y termina siendo una cumbia experimental, y bueno ahora tenemos más influencias que nunca, ya que hay miembros que vienen de otros estados, Pablo de Oaxaca, David de Hidalgo, Aldo de Chihuahua… los Choclok ya es algo que se nutre de otras culturas de México.
I: Los Choclok tienen un mensaje muy claro de resistencia en varias de sus letras, ¿cómo perciben esta conexión entre música y resistencia?
J: Creemos que es muy importante. Con el paso del tiempo te das cuenta que cada músico, en lo que hace, busca cosas diferentes. Nosotros como músicos, todos de forma colectiva (aunque tenemos nuestras diferencias), sostenemos esto de decir lo que pensamos. El hecho de que tengamos la oportunidad de hacer música, nos entrega esta satisfacción de decir lo que se quiere. Muchas veces la música trata de mercantilizarse y solo habla del amor y desamor, y está bien, pero hay muchas formas de hablar de eso, y desde ahí empezamos a trabajar esa protesta interna, que es algo más personal, y al mismo tiempo no quedarnos callados con las cosas que vemos.
Ha sido muy interesante, porque nosotros, siendo del sur de Veracruz, aún siendo mexicanos, vemos las cosas de diferente forma a, por ejemplo, los de acá de Ensenada, porque la geografía, la cultura y la sociedad son distintas, pero es muy padre cuando escribes algo desde el sur y de repente lo interpreta alguien más en el norte y lo apropia, eso es algo que a nosotros nos gusta bastante. No tenemos problema con decir las cosas que a muchos no les gusta decir, quizás eso no nos ponga en el radar de mucha música comercial, pero sabemos lo que queremos: reflejar cómo es la vida en este lado. Antes ni siquiera estábamos en el mapa, ahora ver que hay gente que se aprende el nombre de nuestro pueblo por nuestras canciones nos motiva bastante.

I: Platícanos de su entrega más reciente, “Quince”, ¿cómo han visto la recepción de este EP entre el público?
J: La gente ha abrazado mucho “Quince”, un álbum que sacamos en celebración de quince años de los Choclok, es un disco que significa mucho para nosotros. Desde el Ariles (2023) hasta el nuevo EP ha sido un trabajo muy importante, porque tuvimos una evolución, desde el Sonido Místico (2015), no solo en la música y en cómo grabamos y lo que decimos, sino en el show en vivo, porque es un juego de emociones, nos vamos desde estar tristes hasta tener ganas de bailar, motivados, ganas de romperle en la madre a alguien, es un regalo que hicimos para nuestra gente que nos sigue desde hace tanto tiempo.
I: Cuéntenos de este “Quince Tour”, ¿por dónde han estado y por dónde más estarán?
J: Fue algo muy espontáneo, acabamos de presentar Ariles y dijimos bueno vamos a cumplir 15 años, en ese momento quizás no dimensionas tanto tiempo, pero ya que nos pusimos a pensar en todo lo que ha transcurrido, decidimos que la gente merecería un regalo de nosotros, porque son 15 años de que la gente nos ha apoyado, entonces fue muy rápido y orgánico, hicimos algo que tuviera la esencia desde los inicios, como los frutos que nos ha dado todo este tiempo, y al mismo tiempo la evolución de la banda. Al empezar a hacer shows fue como traer esa nostalgia de lo recorrido en 15 años, juntando el inicio con lo nuevo.
Y bueno ahora vamos a entrar al estudio para finales de noviembre, vamos a empezar a grabar un nuevo álbum, con varias colaboraciones, tanto canciones viejitas como canciones nuevas, vamos a seguir trabajando. Nos faltan 4 estados de la república para tenerla toda recorrida, nos faltan esos lugares y queremos visitarlos; también tenemos invitaciones para Europa y para Sudamérica, ¡así que a seguirle!

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¡Festival Coincidir, la trinchera del cantautor, celebra 10 años de canciones originales!

Redacción por Mariana Camacho
Fotos por Andrés GarcíaEl Festival Coincidir 2025 volvió a Ensenada con una cartelera llena de talentos locales y nacionales. Este festival se realizó del 16 al 19 de octubre en el Studio Café, donde se montó escenario para que los cantautores compartieran su música y sus historias con la ciudad. El evento estuvo lleno de amantes de la música, ya fuera encima del escenario o como espectadores. Para contarnos más sobre este evento, entrevistamos a una de las organizadoras, Ilse McCarthy, quien nos compartió cómo nació la idea de crear un festival:
“Creamos el festival por la necesidad de darle un espacio a los cantautores. Se usan mucho los espacios como bares o restaurantes para tocar música popular, pero no para cantar canciones de autor. Nos inspiramos en Las Peñas en Ciudad de México y queríamos traer todo esto al norte del país”.
Dentro de los cantantes del viernes 17 se encontraba el cantautor Tonatiuh López, quien compartió historias de amor y desamor con un ritmo agradable y melodías pegadizas. El músico hizo cantar a todos los presentes, consiguiendo un gran momento entre los espectadores del festival. Agradeció a los organizadores del evento, ya que ha estado involucrado desde hace años, asistiendo a este festival.

A su vez, Raúl Zerega y Patty Ibarra nos enseñaron que solo necesitas una guitarra y una gran historia para crear canciones conmovedoras que unen al público. Desde historias sobre crudas hasta relatos introspectivos, los cantautores son los genios de la narrativa musical y necesitan más reconocimiento.
Al preguntarle por su definición de música de cantautor, Ilse le describió como “Música que la canta quien la escribe y no es comercial”. Los artistas que se presentaron en el festival llevaron esa definición al máximo con la diversidad musical y lírica. El Festival Coincidir invita a los artistas destacados en el ámbito de la música de cantautor y realiza una convocatoria de selección para invitar a un nuevo artista cada año. Este año, los ganadores fueron César Baro, de San Quintín, y Aed Moss, de Ensenada.
El festival nació en Ensenada en el año 2015; sin embargo, se ha extendido a otras ciudades con el paso de los años, llegando a Texas, Los Ángeles, Puebla y Ciudad de México. Aunque, de acuerdo a Ilse, siempre vuelven a Ensenada gracias a la comunidad que se ha construido en esta hermosa ciudad.

No olviden seguir las redes sociales del festival (Festival Coincidir en Instagram, Facebook y YouTube), así como las plataformas de algunos de sus cantantes favoritos que conocieron en el festival. Ilse invita a todos los ensenadenses a asistir al evento con la mente abierta para escuchar historias, chistes y anécdotas que nos hagan conectar con el autor y entender a profundidad sus canciones. La comunidad que se forma en este festival es muy unida: puedes hacer amigos que comparten tus intereses e incluso colaborar con los cantautores que se presentan, si es que te interesa empezar a hacer música. Sobre todo, a los jóvenes, quienes pueden encontrar una gran comunidad asistiendo a este festival.

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Silverio: sudor, gargajos y techno del que sí pega

Fotos y redacción por Iván Gutiérrez
Una noche vomitiva, grotesca, llena de sudor, escupitajos y techno experimental del que dejó pendejo a Donald Trump. Así sintetizaría el concierto de su majestad imperial Silverio en La Capilla el pasado jueves 16 de octubre 2025, punto de encuentro de subnormales y raza amante del ruido alternativo.
Alonso Morales “The Jackal” fue el primero en anticiparnos la fiesta y poner a la gente a limpiar la pista de baile desde temprano. Entre los invitados especiales de la noche también estuvieron Abimael Ayeca y Juan Carlos Alvarado, maestros de la cocina y el arte de calmar el munchies nocturno con papas y banderillas exquisitas; y bueno, si de subir la velocidad se trataba, en su menú también tuvieron el brebaje místico de “Horcholoco”, maridaje perfecto para esta reunión en el Salón de Belleza.





Llegada la hora exacta los parlantes anunciaron la maravilla: “Directamente desde Chilpancingo, Guerrero, su majestad imperial Silverio, YEPA, YEPA, YEPA!”, la gente enloqueció y comenzó a gritar tan enloquecida como los gritos de terror de dicho tema.
“¡Pura música para bailar como Mongoloide!”, gritó Silverio, prosiguiendo con el bello ritual de los insultos recíprocos, y la tribu obedeció. “¡Hoy hay repartidor de croquetas!”, anunció antes de empezar con un clásico: “Perro, perro, Que baile con el perro”.

Estalló “El Baile del Diablo” con su poderosísima línea de bajo que te manda directo a la carretera techno, y ya con menos ropa encima Silverio aprovechó para expresarnos su cariño con un “¡Chinguen a su madre, a menear las nalbondigas!”.
No faltaron las interacciones directas llenas de amor con los fans, en las que Silverio aprovechó para lamer cachetes, introducir objetos en bocas, escupir a sus invitados y restregar sus genitales en su tornamesa como símbolo de cariño a su público, al tiempo que compartía palabras de afecto como “¡Tus ojos son mis bolas, mi pene es tu nariz!”.



“Me cayó de todo”, dijo A en su momento. J también compartió su testimonio de experiencia tan enriquecedora: “Tomó mi anillo y se lo metió en el culo”. Por su parte, M expresó un “creo que se meo, era demasiado líquido en su tanga para que fuera cheve derramada, yo creo que sí se meo”. Y H afirmaría: “Creo que esto es lo más punk que hemos tenido en la Capilla”.
El bello recital culminó con temas como “Ella Es… un monstruo cuando bebe alcohol” (un tema para atascados, a mi parecer, como todos los presentes), una versión alteradísima de Yepa Yepa Yepa (“¡Motívame hijo mío!”, le dijo Silverio a quien tenía enfrente) y un tema de distorsiones metaleras pesadas mientras Silverio hacía un último y glorioso baile en pelotas.
“¿Y tú, no bailas? No creo, ¡otro pinche puto día!”. Gracias Silverio por llenarnos de fluidos tan hermosos y música para desmadrarse el alma, como Dios manda.



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Luisa Almaguer llega a Baja California presentando “Weyes”

Redacción por Iván Gutiérrez
Cantante Trans originaria de la Ciudad de México, Luisa Almaguer es una de esas voces cuya existencia se agradece inmensamente, pues en su dolor y su nostalgia muchos hemos encontrado un refugio donde validar nuestras emociones más oscuras. Con 10 años de trayectoria y el éxito rotundo de su material discográfico “Weyes”, la música de esta artista abarca influencias diversas, es “música oscura, triste, medio emo y por ahí una que otra cumbia”, en palabras de Luisa.
El próximo 19 y 20 de septiembre Baja California tendrá el honor de recibir a Almaguer en su primera gira musical por este rincón del país. Acá una entrevista que tuvimos con ella en la que profundizamos más sobre su nueva entrega musical.
Iván: Llevo escuchando tu nuevo álbum desde que salió, Weyes, me parece una entrega muy interesante, me gustaría que nos platicaras sobre él, ¿son composiciones que fuiste creando durante varios meses, años?
Luisa: El “Weyes” tardó un rato, desde desde el 2020 tenía la intención de sacar un nuevo disco, pero bueno pasó la pandemia y cambió la vida, y fue hasta el 2024 que pude concretar la colección de rolas que había estado escribiendo. Algunas tenían 4 años de haberse escrito, algunas se escribieron en el mismo mes en que grabé las canciones.
Parte muy esencial del proyecto fue la producción y participación de Santiago Mijares, mi principal aliado musical en el disco, él hizo la mezcla y la producción, le metió toda la música y realmente también es su obra.
El Máster estuvo a cargo de Sharon Aiza en Panoram Studios. Todo fue una producción independiente, siempre hemos hecho música desde la autogestión y nos interesa seguir así.

I: Por el lado de la producción musical de repente escucho varios detalles muy experimentales, que me parecen geniales, ¿desde el inicio tenían la visión de hacer algo así?
L: Fue todo muy natural y orgánico, realmente fue un encuentro muy afortunado, estábamos muy conectados musicalmente, hasta escuchando los mismos álbumes. La música coincidió con una gran amistad y todo fluyó, lo que Santi proponía me gustaba, me sentí muy tranquila trabajando con él y dejando mis canciones en sus manos: fuimos experimentando y los sonidos naturalmente nos atraían.
I: Dime 3 canciones que le recomendarías de este álbum a alguien que no te haya escuchado… ¿por qué esas canciones?
L: “Wey”, el primer sencillo, una buena descripción del universo sonoro del álbum. Sacamos Video de “Nube” una rola más etérea, pretencioso y larga. “Una Perra”, el corte más rockero y rudo. Del disco pasado, “Hacernos Así”, es una canción que ha agarrado mucha fuerza por la versión de Africa Express y Damon Albarn.
I: ¿Cuál es tu canción favorita del álbum?
L: Me gusta mucho tocar “Nube”, la disfruto mucho, pero también me encanta “Una Perra”, en general el disco me gusta mucho. En esta gira estaremos presentando el álbum “Weyes” junto con algunas canciones del álbum pasado.
I: ¿Por qué hace música Luisa Almaguer?
L: Yo empecé haciendo música porque tenía la necesidad de trasladar mi sufrimiento a algún lado, mi manera de afrontarlo fue ponerme enfrente del teclado. Ahora estoy intentando no depender del sufrimiento, componer desde otros lugares, desde el gozo… es difícil porque la situación en el mundo se está poniendo terrible, el nivel de violencia que las personas trans estamos sufriendo… mucho tiene que ver con el dolor, con lo que me duele como persona trans, pero también quisiera empezar a trabajar a partir del gozo y el placer; creo que el Weyes ya tiene un poco de eso, esta dualidad entre el deseo y la muerte, la oscuridad y esa luz que de repente puede entrar por alguna herida.I: Es tu primera vez visitando Baja California con tu proyecto musical, ¿cómo te sientes al respecto?
L: Muy contenta, me emociona mucho ir por primera vez para ir a cantar y presentar mis canciones, es un lugar precioso, paradisíaco, además tengo mucha afinidad con el desierto, entonces estoy muy emocionada. Sé que es otro público que está acostumbrado a otras cosas, entonces sé que la vara está alta, y van muchos artistas por allá, me emociona mucho ir por primera vez, echar una chelita, y conocer a la banda Trans, qué es lo que está pasando, ver cómo se están moviendo las cosas por allá.

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Reapertura del teatro de la ciudad y los nuevos horizontes para el Arte en Ensenada

Redacción por Mariana García
Fotos por Andrés GarcíaEl pasado 30 de agosto de 2025 se celebró la reapertura del Teatro de la Ciudad de Ensenada, ubicado en Avenida Diamante, Colonia Nueva Ensenada. Después de años sin uso, al fin se ha remodelado este espacio comunitario bajo la dirección de Yadin Oceguera, una artista de teatro y directora de orquesta, quien nos dio la oportunidad de conversar con ella para saber más al respecto de este gran acontecimiento para la vida cultural del puerto.

“Cuando me enteré y me hicieron la invitación por parte de la Secretaría de Cultura, lo primero que dije fue: Sí. Porque es estar al frente de un lugar con el que he crecido; llevo desde los quince años actuando aquí como parte de la compañía del Teatro de Ensenada, y vi esto como una oportunidad de poner mi granito de arena para que el espacio regrese a lo que era cuando se inauguró“, detalla Yadin.
De acuerdo a la información recabada, desde hace 20 años el Teatro ha sido un espacio casi olvidado. Gracias a un proyecto de la Secretaría de Cultura, encabezada por Alma Delia de Jesús Ábrego Ceballos, se le ha dado vida nueva a un lugar tan importante. Ahora, después de mucho trabajo el teatro vuelve a ser un espacio funcional para los artistas. El apartado de infraestructura fue coordinado por el arquitecto Israel Ibarra y el coordinador del CEART Octavio Guitierrez, quienes colaboraron hombro con hombro con la directora Oceguera.
“Hay un verdadero interés y compromiso del sector cultura por reivindicar los espacios y regresarlos de una forma digna a la comunidad artística”.



Tener un foro de expresión y un espacio tan grande como el teatro —que tiene una capacidad de 450 personas— le da oportunidad a los artistas de llevar su trabajo a otro nivel. Hay bandas y compañías de teatro que no habían tenido la oportunidad de estar en un lugar creado para explotar al máximo sus talentos.
“Como músico, es muy diferente la sensación acústica de estar trabajando en un espacio cerrado con un tratamiento especializado de madera a estar al aire libre con un amplificador y con dificultades”.



Con el cambio de la administración se abren las oportunidades de colaboración con artistas, antes era renta del espacio y ahora se maneja como un 70/30 donde se le permite a los artistas realizar un evento con costo y llevarse un 70% de las ganancias, sin cobro de renta aparte de brindar apoyo con publicidad e imprenta de boletos.
El teatro está creando nuevas estrategias a la par del CEARTE y la Biblioteca Benito Juárez para hacer publicidad— en redes y whatsapp— para hacer llevar la información de los eventos a la mayor cantidad de público, ahí se difunden los eventos y contenido informativo para los interesados. Una de estas iniciativas para atraer más público fue la cartelera de Ensenada en Escena que se llevó a cabo del 1 al 7 de septiembre, dónde se realizaron eventos diversos desde poesía y teatro hasta rock y danza.
Personalmente, mi favorito fue el evento de Rock y música alternativa. Fue una noche llena de sorpresas y propuestas innovadoras, se presentaron una gran cantidad de artistas locales como: Mutant Beans, Ariabel, Jords Jords, MAKI & Delion, Hipogrifos, entre otros.


La cartelera de septiembre está llena de actuaciones emocionantes. El Sábado 20 se presentará SEIS: El músical, una obra inspirada en la historia de las esposas del rey de Enrique VIII y un contada como un concierto pop; el sábado 27 se presentará Dios mío hazme viuda, una obra de teatro cómica que viene desde CDMX; el 26 de septiembre habrá un concierto de la orquesta de Baja California donde presentarán el Réquiem de Mozart; el 24 de septiembre viene el ballet folklórico de Ensenada y el 22 de Septiembre Malabaria producciones hará su presentación El circo de las maravillas.

El Teatro de la ciudad está más vivo que nunca, vale la pena asistir y disfrutar del espacio cultural. Aprovechen para asistir a uno de los eventos, no se van a arrepentir.

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10ma Edición del Festival del Conocimiento: ¡celebrando el talento de la región!

La Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Autónoma de Baja California invitan a la celebración del Festival del Conocimiento 2025, que tendrá lugar en Ensenada del 21 al 27 de septiembre. Esta fiesta de saberes y cultura será posible gracias a la unión de dichas instituciones de educación superior y a una colaboración con el Centro Social, Cívico y Cultural Riviera de Ensenada, el XXV Ayuntamiento de Ensenada y el Centro Estatal de las Artes de Ensenada.

El Festival del Conocimiento en su décima edición busca tender puentes entre distintos mundos de ideas, mostrando cómo el conocimiento se multiplica cuando se comparte. Ensenada ofrece un marco ideal para reflexionar sobre nuestro entorno y el impacto positivo de la ciencia y el arte en la sociedad contemporánea.
En esta edición especial, el eje temático será “Talento de la Región”, con el objetivo de visibilizar y celebrar las aportaciones de la comunidad bajacaliforniana en la ciencia, las artes, la educación y la cultura. La programación incluirá obras de teatro, conferencias, talleres, exposiciones, presentaciones artísticas y actividades al aire libre.

Otro de los propósitos centrales de este Festival es reconocer las riquezas naturales y culturales que conviven en Ensenada, desde sus paisajes de flora y fauna terrestre y marina hasta sus tradiciones artísticas y comunitarias. Estas riquezas no solo inspiran a la investigación científica y a la creación cultural, sino que también aportan beneficios concretos a la calidad de vida y al desarrollo sostenible de la región.

En su décima edición, el Festival del Conocimiento 2025 se presenta como una oportunidad única para fortalecer los lazos entre estas dos grandes universidades, la comunidad y el territorio que la acoge.
🎟️ Recuerda que es necesario adquirir tus boletos en 👉 https://festivaldelconocimiento.mx/
📖 Consulta aquí el programa completo 👉 https://drive.google.com/file/d/1DxP_CsKiZN6YsJWKDYlV-JIzayD5Kykd/view?usp=sharing -
“Bella Mujer”, una declaración de amor por Fernando Marlo

Redacción por Iván Gutiérrez
Compositor de aire nostálgico, voz gruesa y una musicalidad afilada que le permite componer canciones tan bellas como tristes, Fernando Marlo es un músico originario de Monterrey que sabe poner el soundtrack ideal para fumarse un cigarrillo y echar un trago en el olvido de una cantina.
Originario de Monterrey y apasionado de géneros como el folk y el rock, Marlo hizo su debut en 2023 con su primer álbum de estudio “Canciones desde el sauce”, mismo que incluye un total de 8 canciones producidas en el estudio Pedro y El Lobo.

Entre su trayectoria como músico solista, este compositor regio ha colaborado con el dueto bajacaliforniano “Niñovan” creando el tema “¿Y tú qué harías?”. Además ha compartido escenario con todo tipo músicos de la escena del folk nacional a lo largo del país, entre ellos Iván García, Lázaro Cristobal Comala y Bluez Marentes.
En el pasado mes de junio Marlo comenzó a presentar su segunda producción de estudio, un EP que llevará por nombre “Una más para el camino”, un trabajo discográfico con sonidos de folk, bolero y ranchera combinado con la profundidad lírica y la melancolía de una voz aguardientosa. De este material se desprendió un primer sencillo titulado “No me gusta quien soy”, tema con sabor a cantina antigua mexicana. Ahora llega el turno de su segundo sencillo “Bella Mujer”, una composición que le da ese contraste de emociones y muestra la otra cara de la moneda del EP.

“Esta canción es un irse a dormir con la tranquilidad en el pecho por haber amado con locura, saber que ni la muerte frenaría un amor tan profundo: es tomarla de la mano y reafirmar que, si en esta vida se ha amado de esa forma, en las siguientes el amor continuará“, comenta Fernando sobre su nuevo lanzamiento.
De acuerdo al compositor regiomontano, se trata de su primera canción de amor: una declaración al amor consciente, un salto al vacío con los ojos cerrados para elegir cada día a la misma persona y amarla sin esperar nada a cambio, celebrando la existencia y agradeciendo el momento en que se cruzaron las miradas.
Puedes seguir a Fernando Marlo desde las siguientes plataformas para que no te pierdas sus próximos estrenos
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Verbena Cultural 2025: el arte que madura

Redacción por Iván Gutiérrez
*Nota aclaratoria: Si bien la Verbena de Ensenada es un evento que tiene como raíz la celebración del florecimiento de la vid y el vino que se produce en la región, este texto está ENFOCADO en la propuesta musical que hubo en el evento. No significa que la propuesta gastronómica, parte central del evento, no tenga importancia, solo que este espacio lo enfocamos a la música.
Ahora bien, la Verbena Cultural de este año rifó en grande, y lo hizo, desde mi perspectiva, por la nutritiva y madura propuesta artística que se pudo disfrutar en el evento. La oferta musical tuvo de todo: banda sinaloense, intérpretes fascinantes de bolero, bandas impresionantes de rock independiente, grupos con los mejores covers de pop mexicano, pasando por gran variedad de música electrónica (techno-cumbia, house, techno, etc), por mencionar algunas de las propuestas.
Esta diversidad en escenarios simultáneos le dio al evento la sensación de ser un Festival de Música Ensenadense (como ha llegado a ocurrir en algunos otros eventos como el Ensenada Beer Fest), pues al igual que sucede con estos magno-eventos, la oportunidad de poder moverte de un escenario a otro y encontrar propuestas tan variadas en cada momento del evento fue una experiencia que, al menos para los melómanos, siempre es un gozo total. Podías pasar de bailar la Boda del Huitlacoche a mover la cabeza con un noise estruendoso que te eriza la piel.
Que por cierto, increíble el show de Lorell Meets The Obsolete, solo por ese show habría pagado hasta más de lo que costó el boleto de entrada al evento. La calidad del audio, las luces, la interpretación y el show en general estuvo magnífico, una bendición tener a semejante banda en el puerto de Ensenada, ¡aplauso a @bloodlust por hacerlos sonar tan increíble!
Me gustaría añadir que el BunKer también fue un espacio alternativo muy bien armado, con los visuales interactivos a cargo de Sensitive Synesthesic, un line-up de techno que incluyó a maestrazos como Barthes, Velvet, Astroscuro e Hiram, y hasta un pick-up de antaño como escenografía al lado de los barriles gigantes de las bodegas.
La muestra internacional de video-danza proyectada por La Perlita en la pantalla gigante también estuvo de primera. Genial la iluminación del pasillo entre ese punto (La Perlita) y el Bunker, parte del atractivo de desplazarse de un lado a otro del evento. El Bazar al interior también daba cosas interesantes que ver, como la pintura en vivo que realizó un artista plástico de quien desconozco el nombre. La Banda que tocó en el centro de la Plaza puso un ambientazo, y sus músicos se aventaron unos solos tremendos, sobre todo los trompetistas y clarinetistas. Y así todas las áreas de la plaza rebosaban de arte, música: vida.
En conclusión, quisiera felicitar a los organizadores y curadores del evento, creo que la diversidad de la oferta artística y la consecuente sensación de que este evento fuese un “mini-festival” de música local, habla de la madurez de la escena artística de la ciudad, donde no solo hay creadores de gran talento (con visión artística y mucho trabajo detrás) haciendo arte de calidad, sino también la formación de un público que gusta de apreciar, conocer y experimentar dichas obras.
Se dice que el arte es el alma de un pueblo. Ojalá que las autoridades presten atención a estas apuestas del sector cultural en el puerto, y que vean como este tipo de sinergías artísticas pueden posibilitar el desarrollo de una industria y economía cultural más fuerte, que refrende la vocación de Ensenada y su gente como un puerto mucho más valioso que un estacionamiento de contenedores de carga.
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Cirerol: entre el mar y la multitud

Redacción por Joaquín Flores
Fotos por ChugoSi hay algo que me gusta, son las historias de redención. Y si hay algo que me gusta aún más, son las que resisten el paso del tiempo. En el caso de Juan Cirerol, la satisfacción es doble: el tipo se construyó frente a los ojos de mi generación, se derrumbó ante los de sus amigos y familia, y después volvió a levantarse, podríamos decir que se recuperó así mismo.
Recuerdo que cuando descubrí su música tenía 18 años y trabajaba en un restaurante ítalo-peruano. Yo era lavaplatos, y el cocinero —un joven con gran talento culinario, que hacía las veces de hermano mayor y guía— me acompañaba en aquel lugar pequeño, cálido y siempre lleno de comida abundante. Tan abundante que nunca notaron cuando desaparecía algún tiramisú, que yo me regalaba como bono
secreto por ser buen trabajador.Entre montañas de platos y cantidades industriales de ajo, sonaba Juan Cirerol. En esos días La floresilla y La chola eran nuestros himnos; hoy en día suelo tararearlas sin pensar, y las he compartido con amigos y chicas a través de los años.
Me gusta creer que fui yo quien descubrió a Juan para mi grupo de amigos. Toño dice que no, que fue de otra forma mucho menos épica, una que no me involucra en lo absoluto. Pero como dijo John Ford en El hombre que disparó a Liberty Valance: “Cuando el relato es mejor que la realidad, publica el relato”. Y yo prefiero pensar que tuve todo que ver.
Lo que es seguro es que poníamos sus rolas en YouTube y analizábamos las letras, como también lo hacíamos con Nacho Vegas —a quien, por cierto, yo les presenté. Toño debe admitir que, sin mí, todo en el grupo sería David Bowie y bandas de heavy metal.
(Nota personal: no olvides describir la atmósfera. A la gente que lee crónicas le gusta saber si ese día llovía o si una nube tenía forma de otra cosa; si el aire olía a tierra mojada o a metal caliente; si se sentía electricidad en el viejo campo de béisbol junto a la subestación eléctrica. Pero, después de todo, ¿la gente realmente lee crónicas?)
Era un día con vientos que te arrancaban los recuerdos, junto al mar, en la plaza de contenedores marítimos. Un lugar que nunca pasó de moda —porque nunca lo ha estado—, pero que parece esperar la próxima ola cultural para salir a flote. El organizador del evento fue el restaurante vegano Seta Rosa.
Llegué justo a tiempo para el final de la primera parte del concierto. Ay Gregorio! abrió la velada y, según los rumores, la parte que me perdí de su participación fue entre muy bien e increíble. Yo me inclino por increíble: lo he escuchado antes.
Me le acerqué y le hice un cumplido sobre su outfit, una especie de traje vaquero que solo le queda bien a las personas muy delgadas, como él. También le dije que debería conseguir una de esas corbatas vaqueras para completar el efecto, y estuvo de acuerdo.

Llegaba el momento que todos esperábamos. Vi cómo Juan tomó su guitarra, dio un beso a su novia y se acercó al escenario con una seguridad y confianza que me recordó a aquel perro mafioso de las caricaturas de Warner Bros. —¿saben de cuál hablo? El que fumaba un habano—.
Tan pronto puso un pie en el escenario, lo perdí de vista entre la multitud que se abalanzó sobre él. Yo me quedé atrás, disfrutando en silencio. Antes habría empujado para estar al frente; ahora no. Ya he visto a Juan más de seis veces en vivo —de no ser porque hubo temporadas en que cancelaba conciertos, hubieran sido al menos nueve—.
Además, no lo vine a ver por guapo.
Aunque ciertamente tiene el encanto de esos canallas que siempre logran salirse con la suya. Disfruté cada nota, deseando estar en casa, escuchándolo en mis propias bocinas con mi novia, que prefiere quedarse allí. Ver a Cirerol en vivo es una experiencia que recomendaría a todo el mundo, pero de la cual ya no me muero por ser parte. Espero que no me lo tome a mal si llega a leer esto. Metafóricamente hablando, es como un amigo para el que estás cuando la pasa mal, y ahora que está bien, le das su espacio. Dios sabe que estuve ahí.

Para mí Juan toca casi todas las rolas importantes de su repertorio —“casi” es la palabra clave—. De su anterior concierto en la ciudad me hizo falta I Love You, pero El Perro y Sentimental (el mejor cover de la mítica canción de Joan Sebastian que he escuchado) hicieron que reconsiderara subirme a uno de los contenedores para verlo desde arriba.
Al final no hizo falta. Para verlo de cerca me lo topé en los mingitorios al final del concierto. No lo saludé: un fanático ebrio no dejaba de acosarlo y no quise que fuéramos dos.
Sus canciones hablaron por sí mismas. A través de los años hubo momentos bajos y críticas, pero nunca escuché a nadie decir que Juan no fuera un gran compositor e intérprete. Por eso dolía no verlo bien, y por eso es un alivio verlo retomar el rumbo.
No puedo dejar de mencionar el momento más especial: Juan invitó al abridor Ay Gregorio a echarse un dueto. Conozco a Gregorio y sé que ese fue, hasta ahora, el mejor momento de su vida.
La canción que interpretaron fue Hermano, la vida es bella, y en una de las estrofas —“la sociedad me excluyó y me dijo la verdad”— se disparó en mí un hilo de pensamiento que me motivó a escribir esta crónica.
El público pareció adorar la mancuerna.

Al final me quedé charlando con amigos y conocidos. No muy lejos, observé cómo Juan intentaba darle otro beso a su novia mientras el ebrio de los mingitorios les hablaba, diciéndoles que él también era músico, posiblemente siguiéndolos en dirección al auto en que partirían a su hotel. Me pareció demasiada paciencia por parte de Cirerol, pero supongo que él sabe que algunas personas brillantes a veces se presentan en versiones no tan luminosas de lo que han sido o podrían llegar a ser.
Espero que el chico de los mingitorios encuentre redención; Juan ya la está viviendo.Joaquín Flores
Artista multidisciplinario
IG: @principe_delosgatos


































