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  • Relatos y Siluetas: crónica de una ofrenda con Shamán Bombay

    Relatos y Siluetas: crónica de una ofrenda con Shamán Bombay

    Redacción por Iván Gutiérrez & Jhoselinn Figueroa
    Fotos por Paulina Lazcano

    Es la noche del 22 de noviembre del 2018. Las estrellas centellean en la recta final del día del músico a la par que intensas luces iluminan la explanada del Centro Estatal de las Artes (Ceart), en este momento vacío; lo único que se escucha son mis pasos acelerados mientras corro al Foro Experimental. Al llegar a la entrada, del edificio sale un chavo de cabello largo y dice “¡Corre, todavía alcanzas!”. Subo agitada las pequeñas escaleras y empiezo a sentir una penumbra rockera. Sigo mi camino y todo se vuelve oscuro en el pasillo. El show revienta. Shamán Bombay está en escena.

    Dos mujeres lloran frente a una ofrenda que se encuentra en el escenario. Costillas, cráneo, manos y pies como piezas están junto a un par de girasoles amarillos y alcatraces blancos.  “Me muero todos los días sin darme cuenta…”, canta una de las voces angustiadas mientras dos velas encendidas y acomodadas en unas pachitas de tequila le suman calidez a la ofrenda.  

    Al fondo se proyecta un lienzo blanco. “¿Qué van a pintar?”, se preguntan algunos espectadores. Mariana, mejor conocida como la Federación Intergaláctica de las Hadas (o “La Fede”), empuña un pincel en su mano diestra vestida con guante negro, y lo que antes era totalmente blanco empieza a teñirse de rojo. 

    En la escena la joven Melissa sigue declamando con su potente voz. Vestida de negro observa estática la entrada del baterista que inicia un terremoto que distorsiona el aire. Acto seguido salen al escenario los demás integrantes de Shaman Bombay. Se oye al fondo unos chiflidos que denotan emoción de parte de los seguidores de esta banda nacida en el puerto de Ensenada, conformada por Alfredo Fragoso como vocal y teclado, Salvador Aldrete en el bajo, Benjamín Yañez en la guitarra y Oscar Romo a cargo de la batería. Esta noche, los cuatro músicos presentan su primer álbum de larga duración, Siluetas.

    Suena “Trémula” reventando un foro experimental repleto y conquistado por una nueva generación de músicos ensenadenses. Los sonidos progresivos y psicodélicos comienzan a galopar por la estancia. “Yo no sé, ni me interesa, mientras no sea yo el que desaparezca”, canta Alfredo Fragoso (alias “El Fofo”), en referencia a la indiferencia que persiste entre la mayoría de la población apática de México. Una embestida al alma es lo que representa la tormenta desatada esta noche. Las letras del material musical de Shaman Bombay son una crítica abierta a la violencia que se vive todos los días en las calles del país. Culmina Trémula y un jam en vivo da inicio. Chava con su bajo y Benja con su guitarra combinan escalas que transitan por senderos psicodélicos, mientras detrás se exhibe el lienzo de emociones pintado por “La Fede”.

    Por unos momentos Alfredo es la voz de los 30, 000 desaparecidos: “en cada vela una plegaria, cada ofrenda un penar”. Es entonces cuando el público entiende que la ofrenda en escena va más allá de simple utilería: en las velas la plegaria, la luz que trata de mantenerse en medio de la desesperación que muchas familias viven ante el desconocimiento del paradero de un ser querido.

    El llanto y el sudor se expresan con furia a través de la piel y las ondas sonoras: “¡Y hoy te juro en este infierno… que estoy buscándote!”, canta la madre, el padre, el hermano, los hijos del desaparecido o desaparecida. La energía entre los músicos es impresionante, miradas profundas se cruzan entre músicos y espectadores, no están creando cuentos de ficción, son relatos que se escuchan a diario en las noticias y que quizás más de uno ha vivido de cerca porque, queramos o no, es la realidad de un México hundido en la muerte y la violencia. Un país convertido en fosa clandestina.

    Se siente en el ambiente, es algo intenso, fluido, no puedes dejar de mover los dedos, la cabeza o pies. La música mueve también el pensamiento. Blanco, amarillo, rojo, azul y anaranjado transforman la música en relatos, es un apunte musical lo que poco tiempo antes era un simple lienzo.

    “Muchas gracias por estar aquí, y por no ir con Los Románticos de Zacatecas”, bromea Fofo por el micrófono, pues en otro punto de la ciudad se presenta al mismo tiempo dicha banda zacatecana. “Se pueden parar por acá enfrente, esto es un concierto donde se vale bailar”, agrega. La gente responde a la invitación y se pone en primera fila para presenciar, vibrar, explorar lo intrincado de una narrativa como la mexicana, donde estar vivo ya es una suerte, donde el puro existir ya representa un desafío contra la muerte, ¿quién dijo que los metaleros y rockeros no bailaban?

    Sube la pintura color sangre y comienza la “Danza de Buitres” con una dedicatoria a todos los buscadores de la verdad que son asesinados al tratar de develar lo que ocultan los corruptos. Los asistentes bailan, truenan y se ven absorbidos por los ritmos shamánicos.

    No hay mejor manera de festejar el día del músico que con un evento como éste. Aprovechando el calor del momento, Fofo felicita a los músicos presentes, da las gracias a sus compañeros de banda y a las personas que apoyaron de alguna manera a la realización del evento. Invita además a apoyar a las bandas locales, y expone que, hoy en día, el músico también tiene que auto-producirse, por lo que hay que aprender a valorar el esfuerzo que se hace por sacar material original. Haciendo uso de su ya característico humor anuncia que la siguiente y última canción dura como 15 minutos, “así que si quieren salir al baño, pueden hacerlo ahora”, comenta haciendo sonreír a más de uno.

    Empieza la obra maestra del álbum, El Último Blues, con tarolazos y riffs progresivos que no dan tregua y hacen vivir el presente con la potencia de influencias como King Crimson. Detrás de las ondas sonoras la complejidad de un cuento borgiano hecho música, la misma que esconde toda guerra, todo olvido, todo abismo.

    Comienza la transición hacia el más allá, explota la realidad con un viaje entre senderos de niebla por donde naufragan las almas hacia la nada. El viaje se extiende, se prolonga como los momentos que valen la pena, y en el futuro se asoman gritos y aplausos. La experiencia es intensa, y la conclusión es una: esta noche, los Relatos y Siluetas han marcado el espíritu de las almas visitantes.

  • Al final, Celso Piña no salió

    Al final, Celso Piña no salió

    Redacción por Roberto Hernández
    Fotos por Iván Gutiérrez

    Llegamos pasadas las 8 de la noche al Ceart, una plaza abarrotada de señores, de sombreros, de gorras, de carriolas, de niños, de gradas, sillas y de basura abandonada con indiferencia. Desde la cuadra a la redonda ya se oía Loquera Tradición y los algunos que no los ubicábamos confundimos su güiro con el que acompaña al Rebelde del Acordeón. Entonces apretamos el paso.

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    Ya en la plancha lo mismo se inundaba uno del olor a elotes cocidos que del ambiente, de piel enchinada por la festividad de escuchar a un par en el entarimado poniendo a bailar a un público acostumbrado a llegar temprano para apartar silla, sin importar si son Los Tigres del Norte o el mismo Celso Piña.

    Abusando un poco de la confianza con la que vive Ensenada fui al escenario, sin necesidad de evadir a nadie, ni de infiltrarme o mentir para pararme junto a la consola de audio y preguntar quién movía los hilos. “Erick”, me dijeron.

    Cruzamos palabras por unos tres minutos, “Erick” insistía en que Celso no daría entrevistas porque no organizaron rueda de prensa, pero me prometió que le diría y me acercara al final del concierto, para ver si se podía. Cinco minutos le pedí para hablar con él, “bueno, con tres me conformo”. Tuve fe.

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    Y salió Celso Piña, con su hablar adormilado, con su barba rebosante, con su ronda Bogotá y sus pantalones de mezclilla azules, zapatos negros que combinaban con la playera que se le ajustaba al cuerpo (y en algún momento la levantó para dejar ver su dorso lampiño).

    El concierto cumplió. Nos cumplió a todos, creo: Macondo, Cumbia sobre el río, Los caminos de la vida, Aunque no sea conmigo y un etcétera que no recuerdo más allá de gente bailando, con los brazos al aire y algunas manos cargando latas de cerveza.

    Un receso ensayado, para alimentar el ego y organizar un “oooooeee, oe, oe, oeeeeee, Celsooooo, Celsooooo” fue el precio para que salieron a terminar la cuota y cumplir a cabalidad con el repertorio que esperábamos: Cumbia poder.

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    Celso no se cansó de agradecer a Ensenada, incluso exhibiendo su inocente indiferencia por no recordar si había o no pisado esta tierra, luego concluyeron que sí “en un lugar más cercano a la playa”, pero lo que más llamó la atención fue ese agradecimiento y reconocimiento “a las autoridades, que no pusieron ninguna traba para el concierto”. A las 22:25 un pulgar recorriendo el cuello señalaba a los músicos que debían terminar. A las 22:30 terminó el concierto.

    Salí a buscar a “Erick”, en el camino ahora sí me encontré un primer revestido de negro que me pedía esperar abajo del escenario incluso antes de preguntar si buscaba algo. Un segundo revestido, pero ahora con sombrero, me pidió irme, igual, sin siquiera saber si buscaba ayuda o hacer algún anuncio. La tensión era y estaba.

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    Junto me pasó el baterista, un Celso Piña pero de las percusiones, igual de barbado, igual de despeinado, igual de enmezclillado y con el mismo tono de voz; me cruzó por la izquierda, sudoroso, sonriente, con una humanidad que hace ver diminuta su batería, con esa sonrisa que le aprieta la cara y los ojos se dirigió a un grupo de encamisados detrás de mí “ah caray, ya me había espantado, hasta dije: ´ya llegaron por mí´”, y les dio la mano, con un andar pausado, como las escoltas en la escuela.

    Sólo alcancé a mirar una placa de la policía colgada en un cinturón, la traía el más chaparro, la exhibía como escudo ante cualquier acercamiento. Mientras trataba de entender qué pasaba, el del sombrero me despertó cuando puso su mano en mi hombro: “no va a salir, me dijo Erick que le avise que no va a salir, está muy molesto porque le cortaron el concierto. ¿Ve a esos de ahí? Son los inspectores y vinieron a terminar el concierto. Celso está muy molesto, entonces no va a salir. Lo están tratando de controlar”. E imaginé a un Celso fuera de sí, gritando mentadas, odiando a las autoridades que no pusieron trabas, pataleando, hablando ininteligiblemente y diciendo “a la chingada”.

    Nadie lo notamos, nadie se fue incómodo, molesto o decepcionado, había sonrisas, cuerpos sudados, celulares con videos y fotografías del Rebelde del Acordeón en su auge, en su hábitat. Todos caminaban hacia su siguiente destino, olvidando en el piso sus latas vacías de cerveza, sus vasos ahora sin café, sus papeles que quedaron a escasos metros del bote de basura. Y oí decir: “mmmmta, si de por sí nunca traen nada, y cuando traen algo bueno lo suspenden”.

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  • Inauguran exposición colectiva “Menos Luz, Más Ruido: momentos de la escena musical local”

    Inauguran exposición colectiva “Menos Luz, Más Ruido: momentos de la escena musical local”

    Redacción por PerrAlternativx
    Fotos por Victor Legaspy

    Con el objetivo de visibilizar el desarrollo de la escena musical a través de la fotografía de concierto es que el pasado sábado 29 de septiembre se llevó a cabo la inauguración de la exposición colectiva “Menos Luz, Más Ruido: momentos de la escena musical local”, gestionada por el periodista Iván Gutiérrez y la fotógrafa Paulina Lazcano en el Distrito Barra Pública.

    La exposición colectiva —que forma parte de la agenda del Festival de Fotografía Imaginaria coordinado por el fotógrafo Enrique Botello—, constó de 66 fotografías tomadas en Ensenada durante el periodo 2010-2018, montadas en 4 collages que mezclaron las fotografías de 7 fotógrafos, siendo los participantes Adrián Macías, Humberto Rosales, Jaime Villavicencio, Paulina Lazcano, Noam Verdugo, Victor Legaspy e Iván Gutiérrez.

    El evento también contó con la participación de las bandas locales Morán, Smith Wills, TDH, Shamán Bombay y Botánika, mismas que pusieron un gran ambiente musical en la abarrotada estancia a donde acudieron más de 150 personas.

    Al respecto, Iván Gutiérrez comentó que si bien en la exposición hubo fotógrafos profesionales, también hubo participantes emergentes, y añadió que esta fue su primera exposición: ” fue totalmente auto-gestionada, una gran experiencia en la que aprendimos bastante, porque implicó sacar la convocatoria, hacer la curación de fotos, prepararlas, gestionar el espacio, las bandas, montar las fotos en el lugar, la difusión. Creo que hay mucho talento fotográfico en la ciudad, pero muchos solemos dejar todo en redes sociales, cuando es una lectura y propuesta distinta el verlas montadas, yo invitaría a los aficionados a realizar más exposiciones. Estamos muy agradecidos con Enrique Botello por toda la asesoría, apoyo y gestión para el montaje de las fotos y la gestión del evento”.

    Además, el joven periodista agregó que la exposición tenía varios objetivos, entre ellos crear una memoria histórica de la escena musical de Ensenada a través de la documentación de conciertos de bandas locales, regionales, nacionales e internacionales, y valorar los espacios que son apropiados por los músicos y jóvenes aficionados a tokines, como son bares y locales contraculturales que eventualmente han cerrado sus puertas (entre ellos Spirit Lounge, Bar Xibalba, Antonys Bar): “Hay lugares que desaparecen, pero la escena, los músicos, las bandas y los asistentes siempre están buscando nuevos espacios donde tocar o escuchar la música que les gusta; por ejemplo, ahora la gente ha migrado a bares como el Distrito o La Carreta. Hay una escena viva que se identifica con esta vida nocturna; en esta exposición retratamos un fragmento de todo el mosaico que compone a esa escena local”.

    Por su parte, la joven fotógrafa y gestora del evento, Paulina Lazcano, añadió que la exposición colectiva también tuvo la intención de exhibir cómo la fotografía de concierto es en sí misma un arte, pues implica “captar el dramatismo de los músicos sobre el escenario, encontrar composiciones que reflejen la potencia de la música y cómo los músicos se transforman al subir al escenario, darle esa visibilidad al talento musical que se refleja en el movimiento corporal”.

    Victor Legaspy, uno de los participantes en la exposición, añadió que su interés por participar fue “exhibir la escena rockera ensenadense, que luego se dice que no hay, pero las fotos aquí demuestran lo contrario, ¡hay vida nocturna rockera y metalera en Ensenada!”.

    Finalmente los jóvenes comentaron que la exposición permanecerá en Distrito Barra Pública durante todo el mes de octubre, con lo que cualquier interesado podrá ir a visitarla, e inclusive adquirir alguna de las fotografías por un monto de $150 pesos.

    Entre las bandas y músicos incluidos en las exposición Menos Luz, Más Ruido se encuentran: B.E.E.R, Enjambre, Juan Cirerol, Tyrian, Siddartha, Fucking With Nuns, Reptilianos, Karmacorp, Boris Spider,  Technicolors Fabric, 8 Tracks en Stereo, Hipogrifos, Los Munrocks, Sedición, Vil Condena, Botánika, Larva, Animals Revenge, Mutant Beans, Thanatology, Cartucho, Purson, Hazytones, Khafra, Restos Mortales, Boreal Magma, Blade Circle, un tributo a KISS, Karroña, Shamán Bombay, Animals Revenge, Takón Machine, Tokadiscos, Héctor Zepeda, Palomazo Cósmico, Sixto Rosas & Javier Bátiz, Ixtlán, PCN, Daniel Godoy, El Mina, Harry and the Mustard Seeds, Odisseo, Liquits, Death Waves, Le Ra, Adán Jodorowsky, Cartucho, Perra Galga, DFMK, Mass Terror, Los Daniels y Khafra.

    TRANSMISIÓN EN VIVO DEL EVENTO

    https://www.facebook.com/100016996954080/videos/322832144960015/

  • Astral Azif: tripeos de oscura psicodelia

    Astral Azif: tripeos de oscura psicodelia

    Redacción por Iván Gutiérrez
    Fotos por Noam Verdugo

    Una vibra pesada, densa y espacial que retoma la mitología literaria de H. P. Lovecraft para crear escenarios oníricos donde la percepción te traiciona y los monstruos de otros universos se apoderan de tu realidad.

    Así podríamos comenzar a describir la música de Astral Azif, un proyecto tijuanense de doom-gothic-space-psychedelic-metal. Grupo integrado por Greg en el “waho” (combinación de bajo con wah), Ray en la guitarra y Dave en voz y batería, esta propuesta de sombría psicodelia sostiene que la base medular de su banda es la amistad de los tres músicos.

    «Resulta que los 3 vivíamos en la misma colonia pero no nos conocíamos. Un día Ray escuchó que hacíamos ruido, llegó y le gustó el proyecto», comenta Greg sobre los orígenes de la banda, narración que confirma el guitarrista: «Siempre fue mi afición ese lado psicodélico y pesado del metal. Cuando escuché que alguien tenía ese proyecto dije “yo quiero ser parte de eso”».

    Por su parte, Dave comenta que conoce a Ray desde los 15 años, y que si bien ya habían jammeado juntos, «no fue hasta hace 7 meses que comenzamos a tocar juntos en este proyecto y desde entonces todo ha fluido».

    Cabe agregar que los músicos no son nuevos en la escena del metal fronterizo, pues antes de Astral Azif Ray y Greg tocaron juntos en Ave Saturni, mientras que Dave tuvo un proyecto de Trash Metal durante 5 años: «luego conocí a Greg por un tributo a Sepultura. Ellos comenzaron a tocar, luego ocasionalmente tocaba con ellos, comenzamos a experimentar tocando juntos y la química se dio. Estoy muy contento de estar con ellos, son personas que admiro», comenta el joven baterista.

    Homenaje al universo lovecraftiano

    Entre las mayores influencias de los músicos está H. P Lovecraft, uno de los maestros de la literatura de terror y ciencia ficción. Las historias tenebrosas y los mundos transfísicos de este escritor cobran vida en aspectos tan esenciales de la banda como su nombre:

    «“Al Azif” es otra manera de llamarle al Necronomicón, libro maldito del universo lovecraftiano. Hicimos un juego de palabras: de Al Azif lo pasamos a Astral Azif, y así incorporamos lo psicodélico con lo oscuro. Al Azif significa “el murmullo de los demonios en la noche”», comenta Ray,  y de inmediato su compañero “wahista” añade con humor: “Tenemos planeado hacer un logo que sea como AA, porque en realidad somos Alcohólicos Astrales”.

    Recreación de el Necronomicón, el libro maldito de Lovecraft

    El culto lovecraftiano de los músicos también se ve reflejado en los temas de las canciones de Astral Azif, como explican los integrantes de la banda al comentar que sus primeras 4 rolas son conceptuales y cuentan una sola historia:

    «La primera es Lucid Nightmare, que habla de un tipo que se va a dormir bien erizo, se toma pastillas y en el sueño comienza a tener una pesadilla lúcida. En la pesadilla sueña que encuentra una criatura que lo dopa. El ser huye de él, y de eso habla la canción, de ese sentimiento que te da cuando estás en tu trip pero no estás en él, y lo quieres encontrar pero no puedes, sigues erizo».

    La segunda rola de la propuesta fronteriza lleva por nombre “Witch Tower”, una canción que «habla de una bruja del bosque que está en una torre y tiene un plan de destrucción mundial. Casualmente ella controla a las personas débiles de mente a través de sus sueños. Entonces ella es quien induce a la persona de la primera rola a la pesadilla lúcida».

    Recreación de R’lyeh, la ciudad ficticia donde habita el Dios Cthulhu y otras criaturas malignas del universo lovecraftiano

    La tercera canción es “Grey Matter Leftover” (o Sobras de Materia Gris), rola instrumental que trata de «cuando el trip te dejó con “puras sobras” en la cabeza», y finalmente la última pieza del rompecabezas es R’lyeh, que en el universo de Lovecraft es la ciudad ficticia donde habita el Dios Cthulhu y otras criaturas malignas: «esa rola habla sobre cómo la bruja logra su cometido controlando al tipo del sueño para que haga un ritual y levante a R’lyeh de debajo del agua, esto para que salgan todas las criaturas y destruyan el mundo».

    Greg remata la narración: «Y todo porque la persona estaba bien Erizo. Cabe mencionar que en Ave Saturni también queríamos llegar a ese trip, tenemos un álbum que se llama Phantom Psychonaut, que se trata de un tipo que se drogó demasiado y se convirtió en psiconauta fantasma al morir en su trip; entonces Astral Azif proyecta cuál fue el viaje de este psiconauta fantasma».

    Música, escape y hermandad

    Greg, wajista de Astral Azif

    Si bien cada uno de los músicos de Astral Azif se dedica a otras cosas aparte de la música, los 3 coinciden en que tener la oportunidad de tocar juntos los llena de plenitud. Al respecto del rol de la música en su vida, Greg comenta:

    «Me considero muy agradecido de haber encontrado personas que compartan el mismo sentimiento que yo tengo para tocar. Hacer música con Dave y Rae me proyecta donde quiero estar, es una inspiración, y eso aunque no toquemos en eventos grandes. A veces hemos tocado para 10 o 15 personas, pero de esas diez cuatro nos dicen que les encantó nuestra música, entonces siento que estamos plasmando algo que vale la pena».

    Ray, guitarrista Astral Azif, en el tokin Noche cósmica con Hazytines desde Montreal.

    Por otro lado, y al igual que sucede con muchos artistas, Ray describe la música como “aquello que lo llena” y que es «un escape de la vida cotidiana y las cosas regulares y monótonas. La música me da todo lo que mi vida regular no tiene. Me encanta escuchar nuevas rolas y retarme para querer componer y escribir algo diferente. Ave Saturni tenía un sonido muy bueno, y ahora Astral Azif tiene un sonido más maduro. Si no hiciera música viviría estresado y sería infeliz».

    Finalmente, Dave comparte que la música es aquello que le da sentido a su vida: «Cuando estamos tocando sentimos que ese propósito que está ausente la mayoría del día, se manifiesta en ese momento, y es cuando vamos por él, lo tomamos, nos desestresamos y después podemos volver a nuestras vidas sin ningún problema. No hay día de mi vida que no necesite la música, es lo que me da propósito».

    Dave, vocal y bataco de Astral Azif

    Un aspecto que es inevitable observar cuando se conversa con los integrantes de Astral Azif es la fraternidad que fluye entre el grupo, elemento indispensable para que la música se haga con pasión, dedicación y plenitud, de acuerdo a lo comentado por Greg:

    «Todos somos amigos, todos tenemos vibra que nos hace sentir bien cuando estamos los tres aunque no estemos tocando. Son personas con las que te agrada estar. Si vas a tocar es conveniente estar con personas cuya compañía disfrutes y con quienes hagas clic.

    «Si Astral tiene algo es que los 3 tenemos definido el tipo de música que queremos hacer y a la hora de componer nos resulta más claro plasmar y comunicar. Tienes que tener bien identificado qué quieres plasmar y de ahí experimentar para ver qué sale. Arriba del escenario tenemos la vibra que sentimos los tres: ese feeling por tu banda».

    Escena y proyectos

    Al cuestionarles a los jóvenes tijuanenses por su percepción de la escena musical en la región, Ray contesta con entusiasmo que en los últimos 4 años ha podido observar cómo ésta ha ido creciendo:

    «Cuando recién planeamos hacer Ave Saturni no había bandas de doom en Tijuana que pudiéramos reconocer, y si había no las ubicábamos, tocaban en casas como nosotros. Han pasado los años y más gente reconoce el género y bandas del estilo, más raza se ha abierto al estilo. Ahora me sorprende mucho ver personas que se emocionan en los tokines porque entienden el concepto y les gusta el género», comparte Ray.

    Sobre los proyectos que se acercan, lo músicos comentaron que actualmente están trabajando en dos rolas nuevas, cada una con una duración de 10 minutos. También agregaron que están por grabar un nuevo “live session”, en esta ocasión en una locación más tenebrosa que vaya acorde a las vibras de psicodelia oscura reflejada en su música: “queremos un lugar más lúgubre para la siguiente muestra, es lo que queremos trabajar para el nuevo álbum conceptual”.

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  • “Yo no vengo a cantar, yo vengo a dar el alma”. La bella tempestad de Flor Amargo

    “Yo no vengo a cantar, yo vengo a dar el alma”. La bella tempestad de Flor Amargo

    Redacción por Iván Gutiérrez y Victoria Zepeda
    Fotos por Victoria Zepeda

    Apasionada, enérgica, auténtica y talentosa. Así podríamos comenzar a describir a Mayté Carballo, mejor conocida como Flor Amargo, compositora del Estado México que integra géneros como el jazz, el pop y la música clásica para crear una experiencia musical explosiva que ella nombra como “Katartic-Pop”.

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    El pasado 5 de Julio Ensenada recibió a la cantante Flor Amargo, quien brindó un explosivo concierto lleno de canciones clásicas y propias que sembraron alegría, calidez, melancolía y goce en quien la pudo escuchar. 

    De melena china, piel morena y sonrisa que contagia vida, Flor Amargo es una de esas artistas virtuosas y enérgicas que tanto escasean en el mundo contemporáneo. Con un estilo que transmite sueños y sonrisas y canciones que abren el pecho para sacar despechos, lágrimas y nostalgias, la música de Flor Amargo se vale de recursos poéticos y la potencia de su voz para generar sonidos que siembran alegría, calidez, melancolía y goce en quien la escucha.

    En 4Vientos nos dimos a la tarea de entrevista a la cantante previo a su presentación en Ensenada, con el objetivo de conocer más sobre una artista cuyo proyecto inspira a miles de músicos independientes alrededor de todo México y el mundo.

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    ¿Cómo te sientes por acá, es la primera vez que vienes a Ensenada?

    Es la primera vez que vengo, y la verdad tiene un ambiente muy profundo, muy místico.

    Vimos que el día de ayer estuviste en las calles de Tijuana compartiendo tu música; en un video también sales tocando en el legendario restaurant Caesars, ¿cómo viste la reacción de los bajacalifornianos?

    Últimamente la gente me ha apoyado más y como que ha conectado más con el personaje de Flor Amargo; me sentí muy bien porque el trío era muy bonito. Mi interés es rescatar a todos los tríos, poder hacer con ellos un concierto, giras, que abran los conciertos. La intención de Flor Amargo es abrir una nueva brecha para talentos independientes.

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    En todos tus videos y presentaciones siempre muestras una actitud muy eufórica y de fiesta, ¿cómo le haces para mantener de forma constante esa actitud?

    Desde chiquita siempre tuve muchísima energía, sin embargo, tuve un problema de autismo, no podía yo expresar mis emociones, me la pasaba callada y me podía quedar en un lugar quieta, sin hablar y sin moverme. Fue a través de muchos golpes de la vida que empecé a reaccionar.

    Ahora estoy muy contenta porque canalizo mi energía meditando, me encanta meditar, leo libros de Osho, de Buda, del taoísmo, de Jesús, de todas las religiones, y así he formado un concepto de que a veces hay que contagiar la felicidad, entonces esta energía viene del amor que yo le tengo a la música.

    Hablemos de tu música, ¿cuál es el proceso que atraviesas para componer tus canciones? ¿Tienes algún lugar en especial donde te guste escribirlas/componerlas? ¿Qué te inspira?

    Para componer canciones… para mí es necesario contactar con mi ser interno, con mi alma, y lo que hago es irme… alejarme. A veces me voy a un cuarto, a una esquina, y me voy contra la pared para poder sentir el silencio, y realmente me encanta la soledad, ¡incluso la calle donde vivo es Esquina Soledad!

    La soledad ha sido para mí una maestra, ha sido lo mejor que me pudo haber pasado, ha sido vivir y estar sola. Casi no tengo amigos, mi familia está lejos de mí, y el hecho de aprender a estar sola me ha llevado a componer otro tipo de música. Para mí, más que un lugar donde componer, ese espacio es mi ser interior, irme adentro de mí.

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    En tu música sobresalen géneros como el swing, el jazz, la balada mexicana y hasta la música clásica, ¿cómo le haces para mantener un estilo tan ecléctico y no casarte con un solo género?

    El género musical de mi música me gusta definirlo como katartic-pop, porque pienso que todo está en las bases de la raíz de la música, porque hasta el reggaetón tiene las cuartas y las quintas y las terceras, y la música modal y la música de Bach —que Bach es el padre de la música (empieza a tararear una canción) —.

    Entonces para mí el Katartic Pop es mezclar todos los géneros, partiendo del barroco, del romanticismo, el clásico, y yo creo que si tú mezclas una buena armonía acompañada de un sentimiento sincero, melódico y rítmico, logras obtener, sin importar el género, una trascendencia de persona a persona, de alma a alma.Para componer canciones… para mí es necesario contactar con mi ser interno, con mi alma, y lo que hago es irme… alejarme.

    ¿Crees que eso tiene que ver algo con el amor, con vivir la vida…?

    Yo solamente creo que existen dos fuerzas, el amor y el miedo. Yo todos los días tengo un miedo diferente, tengo por ejemplo tengo una hipocondría muy marcada. Yo desde niña, como me dejaban encargada, me metían muchas ideas de que las manos, que los gérmenes… entonces realmente hoy lucho con ese miedo, y te puedo decir que la música me ha servido para superar la hipocondría, para superar mi depresión.

    Soy muy depresiva, a pesar de que la gente piensa que ¡guau! Realmente yo lucho mucho contra mi negatividad, y la única manera en que yo he encontrado para salir de mi negatividad es a través de la risa, y me gusta reírme de mí, y me gusta ser cómica, creo que lo más bonito en la vida, para mí, es reírme. Entonces me voy a echar una risita (suelta una risa coqueta).

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    Platícanos un poco de tus discos, ¿cómo ha sido tu camino en cuanto a la producción independiente de tu música?

    Cuando era yo una adolescente de 18-19 años hice mi primer disco y me fui a Italia, y yo sentí que iba a ser rockstar. Después no sucedió nada, me firmaron, me dieron mi carta de retiro y después hice un segundo disco de duetos, con el que conocí a Mon Laferte. Después hice un tercer disco que se llamó “Todos Somos Flor Amargo”, en el que metí a todos mis fans a hacer coros, y ahora, en este momento, siento que estoy en el punto más maduro de mi parte artística.

    Esta vez voy a comenzar por mi esencia, que es la música clásica. Voy a hacer un disco de música que voy a presentar en el lunario, va a ser una música clásica Katartic Pop, va a ser música instrumental llevada a lo clásico con un toque moderno y divertido, y cómico. ¡La música clásica es muy cómica! Después haré un disco para niños y voy a finalizar uno con todas las mezclas.

    En el video “Urge” dices que darías la vida por tus fans, ¿qué tan cierto es eso?

    Mira, yo no tuve familia, mi padre se fue cuando yo era una niña, yo crecí muy sola, hasta que llegó mi hermana menor, y no tengo primos cercanos. Yo no tenía amigos, porque no me dejaban salir, vivía con un amiguito que de pronto iba a mi casa; muy sola, verdaderamente muy sola, mi única compañía era un tecladito que tenía.

    Cuando llego a la escuela yo pensaba que todos me odiaban, porque me decían que yo era una loca, y que era una machorra y un niño pero que nací niña por error; fui realmente muy bulleada, y no tuve casi amigos. Cuando empiezo a hacer música me rechazaban en todas partes, me dieron mi carta de retiro y me dijeron “nunca vas a vender esto en ningún lado”.Yo creo que si tú mezclas una buena armonía acompañada de un sentimiento sincero, melódico y rítmico, logras obtener, sin importar el género, una trascendencia de persona a persona, de alma a alma.

    Yo me acuerdo que vivía en una soledad inmensa y me había decepcionado de todo, entonces me dediqué a estudiar psicología en Ciudad Universitaria (CU). Hubo una vez en que me iba a estrellar en circuito interior, pero algo me dijo “detente”, el carro se orilló y pude llegar a la tocada que tenía, y ahí tuve un milagro, una revelación, fue la primera como epifanía que tuve en la música.

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    En aquel entonces caminaba 3 kilómetros diarios con mi teclado y mi mochila, yo me acuerdo que cuando veía mis hombros tenía marcado rojo horrible de haber cargado mis instrumentos todo el día, pero era feliz. Me llegaba un olor a coladera cuando tocaba para gente en situación de calle, pero yo estaba dando mi gran concierto para los homeless y toda la gente de las calles, y lo disfrutaba.

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    Ahora, después de tanto tiempo, valoro todas esas experiencias desde el fondo de mi alma. El día de hoy, cuando fui a Los Ángeles, que estaba lleno el lugar, en un país que visito por primera vez, la gente coreaba tanto las canciones que ni se oía mi voz. Dije, “¿Cómo… no voy a amar… a mis fans? ¡Si gracias a ellos estoy viva!”. Hoy puedo decirles quién soy a través de la música, ¡yo todo, todo se lo voy a deber a mis fans! Para mí mis fans están antes que cualquier cosa.

    Hay veces que se me reúnen después de los conciertos y quieren firmas de autógrafos, sin embargo ya me he tenido que cuidar más, porque me han lastimado porque es mucha la emoción; yo los entiendo porque yo también me emociono, pero a veces con las copas y como ando en bares y todo, tengo que cuidarme un poco más.

    Sin embargo, me voy a mi camerino y siempre trato de pasar y abrazar a la mayor cantidad de gente, porque yo les debo todo. Si alguno de mis fans lee esto, quiero decirles que de alguna manera estamos conectados, y que aunque no nos conozcamos de “Hola”, nos conocemos por la canción, y eso es más trascendente y nos vamos a encontrar en algún punto. Ustedes son mi familia, son la familia que siempre busqué, yo le agradezco a Dios que me colmó de ustedes.

    ¿Qué significa para ti, en pocas palabras, el amor, la vida y el tiempo?

    El amor es esa esencia mágica, esa fuerza que te hace lograr lo imposible; el tiempo se me hace algo inexistente, relativo, el tiempo nada más nos está diciendo “te queda tanto”, si bien también nos ayuda a lograr sueños; y la vida, para mí, son todos esos pensamientos, anhelos, amores… todas esas emociones puestas en una realidad para crear algo, que para mí es la música, nada más que música, ¡todo está perfectamente ordenada, todo está perfectamente alineado, y uno lo único que tiene que hacer es hacer el arte de la confianza, confiar y crear!

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    ¿Piensas en alguien cuando interpretas baladas clásicas como “Sabor a mí”? ¿O de dónde sacas tanta pasión en tus interpretaciones vocales?

    Yo creo mucho en las vidas pasadas. Yo siento que soy un alma muy vieja, que he vivido muchas vidas, cada vez que alguien ve mis manos no puede creer que tenga tantas líneas. Yo creo que mi pasión al cantar proviene de muchas heridas o dolores de vidas pasadas, que al tratar de poner con mi voz, es como si saliera un llanto y a la vez una pasión sin que yo misma supiera de dónde.

    Mi padre es poeta, vengo de una familia que viene de una pobreza extrema. Mi madre creció en Acapulco (ella es de Guerrero), y me cuenta que no tenía zapatos, jugaban en las calles y estaban descalzos y movían la panza y les daban 50 centavos, y a veces no había para comer y ellos mismos se preparaban sus platillos, y me cuentan que se iban con los gringos y ya sabes. Yo creo que toda esa parte de mis vidas pasadas, de mi abuela, de mi madre, a través de mi voz cobrna vida, todas esas historias, esos dramas, esas alegrías. Yo no vengo a cantar, yo vengo a dar el almala que canta es mi alma, mis entrañas, no mi voz, yo creo que de ahí viene.

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     ¿Cuál ha sido el reto más grande al que te has enfrentado haciendo música de forma independiente?

    El mayor reto para mí, como músico independiente, he sido yo misma. Yo pensaba que sólo con una disquera o con un manager iba a poder, y yo tenía miedo de seguir mi sueño, y creo que uno de los mayores retos a los que me enfrenté fue la calle, porque yo me acuerdo que cuando comencé decía “híjole me van a decir que estoy loca”. Y realmente viví todo: viví que me aventaran monedas y me dijeran “toma para que comas”, y que me dijeran muchas cosas, y la verdad es que el día de hoy cuando me subo a ese escenario llevo un background muy enriquecido. He cantado para niños, para señoras de la tercera edad, para asilos, para niños con síndrome de Williams, durante 15 años he sido maestra de música. Creo que al subir a ese escenario, he vencido todos esos retos.Yo creo que mi pasión al cantar proviene de muchas heridas o dolores de vidas pasadas, que al tratar de poner con mi voz, es como si saliera un llanto y a la vez una pasión sin que yo misma supiera de dónde

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    Y yo les digo a todos los artistas que el mejor camino para ser independiente es: 1. confiar en tu intuición, 2. No esperar que alguien resuelva tus problemas por ti, no esperes que alguien te abra un camino que tú mismo no sabes cómo abrirte, y 3. El mejor consejo que yo les puedo dar es “conózcanse”, sepan quiénes son, por qué están ahí, qué es lo que quieren, ¿quieren fama? ¿Quieren reconocimiento? ¿Cuáles son sus heridas? ¿Qué es lo que quieres expresar? El arte es alma, ¿qué hay en tu alma? ¿Quién eres? ¿Qué mensaje quieres transmitir? Eso es lo que yo recomiendo: responder esas preguntas antes de empezar, para que así surja el camino. 

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    ¿Cuál es la anécdota más bella que te ha pasado?

    Yo creo que una de las más bellas fue… una vez en el metro, estaba yo cantando con mi teclado, era ya tarde e iba con un compañero que realmente tiene un pasado muy complicado, es de las historias más difíciles de vida. Hicimos una oración, y al salir a ese metro empezó a llegar gente, y cuando estábamos cantando tiempo, la gente se tomó de los brazos: señores, señoras, viejitos, viejitas, niños, y empezaron a tomarse de la mano y les dije “ahora vamos a cantar”, y abrimos un círculo y parecía como si… como si del metro hubiera… surgido una fuerza, y estaba llorando la gente mientras se tomaba de las manos, y cantábamos “la vida está hecha de momentos…”, ¡y estábamos en el paraíso, ya no había cantante, ya éramos la música, ya no había Flor Amargo, ya no había estación Azteca, nada, éramos uno solo! Nunca voy a olvidar ese momento, ese fue quizá uno de los momentos más bellos de mi carrera.

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  • Vida de excesos y vicios en El Viejo Andrés, nuevo videoclip de Los Hipogrifos

    Vida de excesos y vicios en El Viejo Andrés, nuevo videoclip de Los Hipogrifos

    Redacción y fotos por Iván Gutiérrez

    El pasado viernes 14 de septiembre la banda ensenadense Hipogrifos presentó su nuevo video “El Viejo Andrés” en un bar del centro de la ciudad de Ensenada, videoclip que narra la vida desenfrenada, llena de excesos y autodestructiva de uno de los guitarristas de la banda, Andrés M.

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    Con 10 años de trayectoria, que incluye la publicación del disco “Es un mundo crudo, mantente rudo”, cuatro videoclips y la gira nacional “México Crudo 2014” (tocando en lugares como el Lunario del Auditorio Nacional y El Chopo), la banda ensenadense de punk rock Hipogrifos recién estrenó su nuevo videoclip, previo a iniciar una breve gira por la república que incluyó visitar entidades como Guadalajara y Ciudad de México.

    Integrada por Tito Nayas (Batería y voz), Issac Alagalleta (Bajo y voz), Luigi Eleras (Voz), Andrés Trezas (Guitarra) y Kbto El Mutante (Guitarra), Hipogrifos se forma un 27 de septiembre del 2007 en Ensenada Baja California México. Con el sonido agresivo característico de la música punk, las letras de Hipogrifos tienen una fuerte carga de lucha social: “nosotros vemos al punkrock como la necesidad de gritar la voz de aquellos que no la tienen, juntar toda esa ira y convertirla en euforia, anarquía musical desde que empieza la primera rola hasta que termina el show, gritar todas esas cosas que nos molestan y corear esas cosas que nos gustan”.

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    Sobre la producción del video, los músicos compartieron que ésta fue totalmente auto-gestionada, participando Issac Villavicencio (o “Tacko) como director, con el apoyo en cámaras de su hermano “Chema” González y del joven Eduardo Ruiz: “Todos los que salieron en el video son amigos  de la banda y el video realmente fue de muy bajo presupuesto pero con eso se armó”.

    Con el objetivo de conocer un poco más sobre la narrativa de vicios que se proyecta en el videoclip, 4Vientos entrevistó al joven Andrés Méndez, protagonista de la nueva producción de Hipogrifos.

    Iván: ¿De qué habla la canción del Viejo Andrés?

    Andrés: La rola trata de un tipo que se deja llevar por los placeres de las drogas y el alcohol, una persona que le gustan los excesos, disfruta lo prohibido. Cuando Hipogrifos empezó yo tocaba en la banda pero me fui. Entonces ellos compusieron la rola, que originalmente se llamaba “Escoria”, ya cuando regresé la tocaron y como que me identifiqué bien cabrón, entonces el Tacko dijo que era una rola sobre el Viejo Andrés.

    Iván: ¿Cómo describirías, en breves palabras, a este Viejo Andrés?

    A: Ese Viejo Andrés tenía otras conductas, una actitud muy auto-destructiva, que en gran parte se debían a estar intoxicado. Pero a la vez sigo siendo el mismo, sigo siendo yo, sigo teniendo las mismas ideas, pero con un comportamiento muy diferente.

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    Iván: ¿Cómo se llega a ser el Viejo Andrés?

    A: Por un lado me encantó la loquera cuando la conocí. Fue algo que fue evolucionando. Era muy ignorante de mi persona, tenía muchas ideas claras pero a la vez era muy inconsciente sobre mi sentir y el impacto de mis acciones, era muy inmaduro, y era muy divertido serlo, pero llegó un momento en que dejó de ser divertido, porque implicaba lastimar a muchas personas, había muchas consecuencias por mis actos, y problemas físicos que conlleva el estar loqueando.

    Iván: ¿Cómo dejaste atrás al Viejo Andrés?

    A: Fue una combinación de estar en un momento de alto consumo de alcohol y drogas con problemas emocionales. Estaba muy decaído, todo tipo de problemas en mi vida social, familiar y amorosa. Llevaba ya varios meses intentando bajarla unas rayitas, nomás no podía y no podía, hasta que un día explotó todo en un viaje de drogas (LSDs). Tenía todo esto encima y quería olvidarlo todo, y por las ansias me comí 4 ácidos.

    Fue una noche de catarsis, pasaron cosas bien locas con unos hermanos, por suerte estaba con ellos, porque sí pasó de todo por mi cabeza esa noche, me quería morir. Eso sembró en mí la intención de dejarlo. Obviamente no podía hacerlo solo; estuve en un centro de rehabilitación. Llevando un mes sin consumir nada me di cuenta de que el problema no era el alcohol ni las drogas, sino que era yo, mi forma de ser, mi forma de afrontar la vida, y en eso tuve que trabajar en cambiar. Por eso me siento bastante diferente a antes, si bien mi ideología y mi humor es la misma, pero mi conducta y mi manera de darle prioridad a ciertas cosas es diferente, y eso me hace tomar otro tipo de decisiones.

    Iván: ¿Cómo volviste a la música?

    A: En su momento me fui a CDMX y ahí dejé un poquito la música, no practicaba como antes y empecé a tocar peor. Cuando dejé de tomar reencontré el amor por la música y  empecé a tocar muchísimo. Los Hipogrifos son mis amigos desde niños, entonces un día… vivía en Tijuana (finales del 2014) y necesitaban un guitarrista para un tokin allá, me hablaron para hacer el paro, tocamos y empezó a repetirse eso, hasta que me dijeron que era ya el guitarrista de planta.

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  • Noches Random con Los Munrocks, Sonicolor y Dr. Funk

    Noches Random con Los Munrocks, Sonicolor y Dr. Funk

    Fotos y redacción por Iván Gutiérrez

    La música es vida, la vida es música, o algo así pensamos quienes no podemos sobrevivir un solo día sin ponerle banda sonora a nuestra soledad. Compañía perfecta para trabajar, viajar, cotorrear y mil acciones más, hay que respirar música y arte todos los días para evitar que el capitalismo contemporáneo aplaste nuestra voluntad. 

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    Las fotos hablan, claro, pero las palabras profundizan. Retomo este espacio para dejar un registro personal de las propuestas musicales y culturales del puerto, registro sospechoso en cuanto a cantidad de realidad reflejada, pero una documentación de experiencias directas a fin de cuentas. Ahora es cuando. O la banda ensenasty ya torció que es momento de impulsar la escena, o una seria de eventos y acontecimientos han coincidido para dar esa seductora impresión. Que inicie la función.

    El pasado sábado 30 de junio fue el primer show previo al Random Music Fest, organizado por el Maury; para quienes lo desconocen, Mauricio Montoya es integrante de Los Reptilianos y fundador de Navajo Records, además de actual gestor de eventos musicales en la ciudad (unos más underground y secretos que otros, shhh).

    La sede de esta fiesta previa a la jornada electoral fue en el Bar Andaluz. Chela indio en mano, loceta fractálica, un mural barroco y focos de colores adornaban la atmósfera. Comparto de ya algunas de mis impresiones en primera persona de esa noche:

    Tocan Los Munrocks, un proyecto de grunge-alternativo-psicodélico que en mi opinión es una de las mejores propuestas del puerto (¡y con menos de 8 meses de nacimiento!); confieso que no los he escuchado lo suficiente para hacerle justicia a su música, ¡pero chingesu, si la cago la arreglo después! 

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    Su sonido es potente, desafiante, auténtico, y posee esa vitalidad oscura que distingue a quienes entregan la vida por el rock n roll (uno tiene derecho a ponerse mamalón, ¿o no?). El power trío crea ese escenario rockero-psicodélico-postpunk donde los viajes se absorben uno dentro de otro, proyectando esos sueños violentos en los que mueres para despertar en otro sueño igual de maldito. Ciertas de sus vibras recuperan el rock alternativo noventero (Pixies, is that you?), atizados con gritos graves que desgarran membranas y conciencias. 

    El rock, el punk y el blues parecen hacer el amor en este grupo: para terminar de romper los límites del ahora en la presentación de esta noche, el vocalista saca una armónica para que el grito se escuche fuerte y claro. ¡Que tiemble el presente, esta noche Los Munrocks llenan de tormentas eléctricas el Andaluz! 

    Es el turno de los Sonicolors, banda de grunge-indie-psicodelicón que trae un sonido más light aderezado con historias cínicas de desamor, locura, histrionismo y críticas a lo millennial (90s Boys). Esta noche inician chido el juego con una guitarra distorsionada con arreglos tipo Strokes y otra lira limpia con ondas surfero-cósmicas, si bien hay rolas más estruendosas. En general las letras son muy sinceras, y el vocal (Micky) a ratos se avienta buenos gritos de voz nirvanosa (Esquizoideminuto 1.57 / Anthem Part 3, minuto 1.49).

    Mi rola favorita tras escucharlos en vivo un par de veces es Mitomaníaco: “pero no todo lo que tu ves, es lo que hay creer, sabes existen muchos espejimos…”, dice la rola. “Esta canción se llama Tejuino, es nuestro último sencillo”, comenta Micky para empezar a cantar sobre banditas de post-noise.

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    La velada va llegando al final Sigue el Dr. Funk & The Fever, esa propuesta seductora que logra combinar un dúo de voces (la de Fofo y Jonas) que se complementan como pocas para como resultado una explosión de pasión.

    Si a eso le agregamos el bajeo desde el corazón de El Gato, ritmos de baile tocados por Óscar Romo, un sexy sax a cargo de Benjamin Remi Medina, la guitarra reptiliana de Roberto Mora (con la distorsión exacta para sentir el funk-rock) y los teclados dobles (sí, ¡dobles!) de… (me falta nombre, ¡actualicen la info de su página perros! Edit: Alán Vázquez era el mago), tenemos la fórmula perfecta para tejer una red groovie que ya hacía falta en Ensenada.

    Tocando rolitas de Earth, Wind, & Fire, James Brown, Kool & The Gang, KC & The Sunshine Band, Chic, Leo Sayer y hasta Gloria Gaynor, los Funkos dejan buen sabor de pies esta nocherevientan lo petrificado de los cuerpos y hacen que las venas hagan erupción involuntaria.

    Hoy el show previo #1 del Random nos regala la vibra ideal para chingarle al día siguiente en una jornada electoral tan intensa como histórica. ¡Que siga la fiesta y la buena música porteña!

  • Los Días de Fuego de Odisseo visitan Ensenada

    Los Días de Fuego de Odisseo visitan Ensenada

    Fotos y redacción por Iván Gutiérrez

    Odisseo, banda mexicana de indie rock, visitó la ciudad de Ensenada el pasado jueves 8 de junio, ofreciendo un concierto gratuito para el público porteño en un centro nocturno de la avenida Ruiz.

    Con Juan Pablo López en la voz, Daniel León en la guitarra, Edgar Macin en el bajo, Rodolfo Guerrero en los sintetizadores y Manuel Uribe en la batería fue que esta grupo musical ofreció un animado concierto, en el que interpretó canciones como “No”, “Días de Fuego”, Odio + Deseo”, “Los Imanes” y “Barry”.

    Dado que el estilo musical de Odisseo integra influencias de géneros como la balada romántica, la música disco, el new wave y el rock alternativo, más de una canción del grupo fue acompañada por coros y bailes del público, quienes emocionados se dejaron llevar por las vibras de sintetizadores ensoñadores, guitarras semi distorsionadas y letras sobre experiencias amorosas.

    Formada en el año del 2010 en el municipio de Ecatepec en el Estado de México, Odisseo ha editado 2 discos y un EP, ha participado en la composición de bandas sonoras de series de TV, así como en dos Vive Latino, en tributos y giras que los han consolidado como una de las bandas jóvenes más importantes de México.

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  • Cuando Siddhartha conquistó Ensenada

    Cuando Siddhartha conquistó Ensenada

    Redacción por Iván Gutiérrez
    Fotos por Iván Gutiérrez y Humberto Rosales
    Video por Humberto Rosales 

    Camilo Séptimo y su advertencia sobre los riesgos de confiar en la persona equivocada se proyectan en la pantalla del escenario de El Pato. La música construye en el imaginario colectivo la escena vintage de un carro clásico en el que una pareja se corteja a través de la cámara que cultiva sensualidad: en este juego los besos son armas de fuego.

    Camilo Séptimo y su advertencia sobre los riesgos de confiar en la persona equivocada se proyectan en la pantalla del escenario de El Pato. La música construye en el imaginario colectivo la escena vintage de un carro clásico en el que una pareja se corteja a través de la cámara que cultiva sensualidad: en este juego los besos son armas de fuego.

    La playlist del resto de la noche girará en torno a esta atmósfera: Zoé, Techicolor Fabrics y Vetusta Morla cobran vida por las bocinas para un público que seguramente también gusta de escuchar Devendra Banhart, Monocordio, Jardín, Tame Impala, Entre DesiertosAdán Jodorowsky y Arcade Fire.

    La playlist del resto de la noche girará en torno a esta atmósfera: Zoé, Techicolor Fabrics y Vetusta Morla cobran vida por las bocinas para un público que seguramente también gusta de escuchar Devendra Banhart, Monocordio, Jardín, Tame Impala, Entre DesiertosAdán Jodorowsky y Arcade Fire.

    La bodega que hoy alberga a la subcultura siddarthiana se distingue por sus paredes de ladrillo, su techo de madera y sus luces de focos vintage. Frente al escenario la multitud que hoy ha llegado temprano se mueve mientras inicia desde ya a combeber y preparar el cuerpo para la conexión estelar.   

    Tras conversar con Marisela Sánchez —integrante de MedMusic, plataforma a cargo de la organización del concierto de esta noche—, me quedo con la impresión de que este espacio se puede convertir en el lugar idóneo para las bandas independientes nacionales del género. Esta idea se refuerza al recordar que Costera se presentó aquí a principios de año, y me convenzo más al descubrir que Odisseo vendrá el próximo 8 de junio a llenar el Pato de música alternativa.

    “La idea es proyectar la escena, disfrutar de un concierto como se vivían antes, estando parados y cerca del músico, prestándole atención a música nueva. Revivir esta parte de la escena sería el objetivo, comenta con mucho entusiasmo Marsiela.


    Con celular y/o chela en mano algunos de los jóvenes asistentes se toman las obligadas seflies mientras sobre el escenario se crean figuras de humo technicolor. Dan las 10 de la noche y Siddhartha atraviesa la puerta de El Pato mientras la juventud grita con la emoción acumulada por la serie de momentos/recuerdos que se avecinan.

    Comienza 8 tracks en Stereo y la vibra del romance de la adultez temprana se esparce por el aire. El estilo Rockabily-Beatle fusionada con la balada mexicana rebota por las miradas, acaricia las mejillas y agita la marea de caderas, facilitando que fluya la sensación de una sonrisa melancólica, de aquel amor que se apagó pero cuya huella permanece intacta en un rincón del pecho, aflorando cuando la música correcta abre las ventanas del recuerdo: “Aún puedo hacerte sonreír”, dice la rola.

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    Tras calentar los motores de la audiencia 8 tracks termina su parte. Es interesante descubrir que este grupo en su momento compartió escenario con las bandas más representativas de la ola independiente mexicana; ya está en el horno una entrevista para que sepan más de esta propuesta. Desde las bocinas Pucho nos recuerda que “ser valiente no es sólo cuestión de suerte”. Seguramente así, tocando en un bar como éste, fue que iniciaron bandas como Vetusta Morla.

    Little Yisus atraviesa el aire y la magia de la música aparece: decenas de desconocidos se mueven al mismo ritmo y comienzan a cantar juntos “di-me qué, va a ser, de ti… cuando seas grande, será muy tarde…”.

    Las luces se atenúan, la gente se aproxima al escenario, ¡aparecen los gritos!, la música de fondo desciende mientras la euforia transita por las venas de los cientos de jóvenes reunidos para disfrutar el show de unos de los íconos más representativos del Indie-rock en México.

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    Siddhartha, con camisa de caminos abstractos y cabellera igual de libre que su alma ha entrada a escena. Inicia la función estelar y bastan un par de segundos para reconocer que el show será impresionante no sólo por la música, sino por el gran espectáculo de artes visuales que acompaña a la agrupación. Las pupilas reciben el impacto de una balacera de colores, destellos, ¡fuego!

    La vibra de los sintetizadores ponen la escalera perfecta para comenzar el viaje: “El aire… casi me parte en dos… casi me vuelvo yo… casi me voy…”, canta el Náufrago. Una espiral psicodélica lleva a los visitantes de El Pato por el destino que indica la canción: el adiós del hoy que ya es un recuerdo nostálgico.

    Nacido en Guadalajara, Jalisco —estado reconocido por ser hogar de bandas como Porter, Descartes a Kant y Technicolor Fabrics—, Jorge Siddhartha González Ibarra empezó su prolífera trayectoria de solista con el lanzamiento de su primer disco Why you? (2008), al que le siguieren Náufrago (2011), El Vuelo del Pez (2014) y por último, Únicos (2016). Siendo un ícono de la música independiente en México por impulsar el sueño de que cualquiera puede triunfar en la música si se sabe transformar la pasión y voluntad en actuar, el jalisciense ha ganado reconocimientos en los premios Indie-o Music Awards (categoría de Mejor Álbum de Rock Solista) y ha sido nominado al Latin Grammy (categoría “Mejor álbum de rock vocal”), junto a Andrés Calamaro y Chetes.

    Comienza la rola siguiente y el coro de almas canta con pasión. Guitarra acústica en mano, círculos que se atraviesan y replican, la desnudez rojiza proyectada en (por) el artista, celulares en mano que quieren registrar cada detalle de la experiencia irrepetible de la vida misma.

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    “Buenas noches Ensenada, este es el primer show de tres que vamos a estar realizando por acá en Baja California, muchas gracias por ayudarnos a empezar con toda su energía”, comenta Siddhartha, tejiendo desde ya la estrechez con el público. “Este tema trata un poco de esa energía”.

    Detrás del músico un triángulo blanco. En el centro un iris escarlata que proyecta el interior del estar-enamorado. Viene el relevo con una mirada femenina color cafeína que se traslada al corazón. ¿Cómo no desbaratar ladrillo a ladrillo el rompeolas tras caer presa de esa luz?

    “Esta rola que viene es de un disco que se llama Náufrago”, comenta el joven de 27 años a sus fans. La juventud responde con la emoción atesorada tras escuchar incontables veces estas rolitas en Spotify y ver decenas de sus videos en YouTube. Alrededor las parejas se abrazan, se sumergen y nadan en el estanque que emana de la voz aterciopelada acompañada por guitarras limpias y el sonido ensoñador de los sintetizadores.

    Los aplausos de los fans son relámpagos que llenan de combustible los instrumentos de los músicos. El recuerdo de aquella persona que ahora es un extraño más sale a relucir esta velada: “Vamos alejando el recuerdo, que nos deja cada momento…”. Una esfera púrpura gira en el centro de la contemplación mientras las miradas cantan con la misma vibra con la que las luces del lugar tejen prismas en los cuerpos.

    “Esta noche venimos a complacerlos, a tocar lo que ustedes quieran”, revela Siddhartha, y la réplica del público es inmediata. Un túnel donde habita la brisa aparece; en su interior rebotan las letras sobre el nacimiento y muerte de un romance que se hizo infinito. El sueño se ha apoderado de las miradas cerradas, almas hipnotizadas que se trasladan a historias que Siddhartha refleja tras desnudar las ilusiones de los asistentes. “Y fue una forma de saber… que estábamos vivos…”.

    “¡Control!”, “¡Colecciono planetas!”, “¡Volver a ver!” claman los jóvenes a la espera de escuchar sus rolas favoritas interpretadas por el compositor. El artista responde con un arrullo: “Te vas a morir… si vuelves a hacer poemas…”. El aura de la melancolía invade la estancia creando formas que juegan a unirse y separarse como si con cada nueva soledad no quedara una herida profunda. La rola cierra con un coro acústico de ojos cerrados mecidos por la marea, para rematar con un potente homenaje beatliano: “¡Dont Let Me Down!”.

    “Qué chingón está Ensenada, que rico vivir al lado del mar…”, enuncia el músico, para iniciar con Ecos de Miel; las supernovas generadas por la colisión de dos fuerzas opuestas dejan un soplo en el corazón, en donde la energía se transforma en sentido, en canción.

    Inicia la persecución, suena una de las canciones más icónicas del músico, que lanza preguntas como flechas: “¿y qué va a ser de mí, cuando te vayas?”… ¡Estalla la pregunta fundamental del coro!: “¿Qué más hay?”. El final de una historia como un nuevo comienzo, que al igual que todo parto implica dolor, sufrimiento, un arrojo al mundo lleno de incertidumbre: el comienzo de la falta de control.

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    El público, embriagado por la música, exige más, quiere que la vibra siddharthiana no pare de fluir, y el artista responde: “Baaaacalar…”. El auditorio se ahoga en un océano romántico donde los ecos del viento abren paso a una juventud entusiasmada que desde hace tiempo se merece este concierto.

    “Pidan lo que quieran, a todo le vamos a dar gusto”, comenta con lenguaje seductor el joven músico. “¿A todo?”, pregunta con mirada coqueta una fan. “Si quieren bailar con nosotros, adelante”, invita el artista con pandero en mano, para de inmediato darle vida a Fuma y empezar una danza que se contagia como la libertad.

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    Fuera luces. Cambio de instrumento, una guitarra acústica inicia con el arpegio representativo del Náufrago. Siddhartha ha logrado lo que pocos músicos en Ensenada consiguen: ganarse a uno de los públicos más difíciles de ¿la región? ¿El país?

    “Ya no hay vuelta atrás…”, dice la letra escrita en los párpados de cada uno de los más de 300 asistentes del lugar, quienes desbordan sudor, alegría y éxtasis. Lo que más refleja el sentir de este concierto es la presencia de un público significativo que no está siendo atendido por la ciudad; musicalmente, la demanda local de más música indie y alternativa de calidad existe, y cada palabra cantada por los jóvenes de esta noches es prueba de ello: “Y aaal mirarte a la distancia…”, se corea por los asistentes con cien mil veces la potencia con la que cantan el himno nacional. Los gritos que surgen después de cada rola exhiben la euforia que flota en el aire.

    Cuando parece que la emoción no puede alcanzar mayor frecuencia, el público reacciona al iniciar “Loco”, rolita compuesta en colaboración con el sonorense Caloncho (de quien el músico también es productor, al igual que de Technicolor Fabrics). Siddhartha conoce el secreto para un concierto real: sabe que escuchar e integrar en el concierto a los fans es el objetivo final.

    Llega el momento de presentar a los integrantes del grupo, todos ellos recibidos con una ovación de estadio de futbol: Cheubaka en el bajo, Orlando en la batería, Rul Volta en la guitarra y Erick Rangel (primo de Siddhartha) en el teclado.

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    “Esta es la primera de muchas veces que estaremos tocando por aquí próximamente, porque creemos que es importante levantar la escena independiente y contracultural, y demostrar que hay música que puede transformarnos para bien”, rafaguea por el micrófono el artista.

    Un polígono hexagonal se forma al conectar todos los nodos separados que esta noche forman este mosaico cósmico. “Y otra vez… porque ahora somos Únicos, los únicos…”, inicia uno de los últimos hits siddharthianos. El artista baila con espíritu aventurero; en el corazón amanece y no hay cadenas.

    La voz de Siddhartha es uno de los elementos que más caracterizan su música: en ella cobran vida los relatos, las experiencias, las formas de entender y sentir el amor (y su tragedia), sensación compartida por muchos de esta generación. Esta noche las melodías de González Ibarra son el núcleo que integra un círculo adentro de otro. Siddhartha ha demostrado que es un artista alejado de la categoría de “Rockstar”, a diferencia de otros grupos del mismo género que muchas veces no consiguen conectar con su público.Inicia “Cámara” y el final del concierto se aproxima. Una bruma arropa los rostros alegres, enamorados, ilusionados, cansados, atormentados: comprendidos. Los sintetizadores elevan el ánimo, en cada momento se respira el sol.

    El último acto de entrega del músico es una representación perfecta de lo que se ha creado esta noche: fraternidad, empatía, comunidad. Siddhartha baja del escenario con guitarra en mano. Toca, abraza y se convierte en parte del público. La vibra es tal que ya no hay separación, la unidad es absoluta, la complacencia estética ha desbordado toda expectativa. Esta noche Siddhartha es nosotros, y nosotros somos Siddhartha.

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    COBERTURA AUDIOVISUAL

  • Ratigan y los beats ciberpunks del electro-rock fronterizo

    Ratigan y los beats ciberpunks del electro-rock fronterizo

    Música electrónica, música de fiesta, música de Tijuana con referencias culturales a Game of Thrones, El Ratón Súper Detective, Rick & Morty, Pokemon, Naruto, Dragon Ball y Akira. La música de Ratigan suele ser catalogada como “electro-rock”, pero su estilo va más allá de este género al integrar elementos de la cultura pop y ciberpunk en una estética sonora y visual que significa una sola cosa: echar buen desmadre.

    Redacción por Iván Gutiérrez

    1:50am del sábado 27 de enero 2018. La entrevista se realiza en el estacionamiento de la plaza ensenadense conocida como “La Villa”, tras un tokin en el Bar Xibalba donde los músicos tijuanenses tenían contemplado tocar pero la consola del lugar no lo permitió.

    Ari García y José Castañeda son los integrantes del proyecto electrónico que vio la luz en 2012 tras grabar algunas maquetas producidas con equipo prestado y subirlas a YouTube: “Los dos estábamos en proyectos diferentes pero el interés por los synthes terminó juntándonos. Un día le cayó Ari con rolas que había estado armando, nos juntamos en mi cochera y empezaron a salir tocadas”, comenta Castañeda en el frío del invierno ensenadense.

    A lo anterior Ari complementa: Ratigan surgió también porque tocaba en otra banda de la que me sacaron y se quedaron con mis rolas. Entonces estaba bien ardido, por eso las primeras rolas son puro hate, la segunda es emo y ya la tercera es baile y fiesta”.

    Continúa el interrogatorio con la pregunta obligada por los significados generacionales que creo que esconde: ¿Por qué Ratigan? Con actitud enérgica responde el joven García: «Un día un amigo las escuchó y me dijo “caile a tocar” y yo “simón”, pero todavía no tenía nombre. Entonces cuando yo era chiquito veía una película con mi hermano que se llamaba “¡El ratón súperdetective!”, él era Basil y yo era Ratigan, entonces fue exprés pero se quedó… ¡para siempre!».

    Entre las “fuentes de inspiración” de Ratigan se encuentran múltiples referencias culturales, por ejemplo su canción “Mad King” compuesta para el “papá de los dragones” de Game of Thrones, sonidos de caricaturas de Pokemon y Dragon Ball, fragmentos de discursos políticos, así como el uso de una máscara de Anbu (ninjas policías en Naruto) durante sus presentaciones.

    Ni hablar de otros íconos de la cultura pop y la contracultura que se pueden apreciar en los visuales que acompañan sus presentaciones, elementos que conjugados con la música dan como resultado un proyecto de electro-rock-ciberpunk bastante posmoderno, muy al estilo Silverio o The Wookies; recomiendo las rolitas de “Intensos”, “6669” y “Elefante Guerrero Psíquico Ancestral” para tripear el cotorreo.

    José Castañeda (izquierda) y Ari García (derecha), integrantes de Ratigan

    En palabras de José, la música de Ratigan suelen catalogarla como “electro-rock”, «por categorizar rápido para la raza que te pregunta “ay, ¿y qué tocan?». Sus canciones por lo general parten de un bombo “que marca fiesta” para después meterle encima sintes, guitarrazos, samplers de Rick & Morty, Game Of Thrones, Akira (película animada ciberpunk que Ari García señala como gran influencia en la imagen visual de Ratigan). Si bien, los músicos agregan que procuran no encasillarse: “lo curada del cotorreo que tenemos es que siempre andamos cambiando, tenemos Natalia LaFourcade, Juan Gabriel, Kendrick Lamar, tratamos de hacer una mezcla locochona.

    [Video de show en vivo de Ratigan]

    Una canción del grupo lleva por nombre “Pinche Perro”, y si bien suena a una frase para tirar barrio, la historia detrás de su composición está todavía “más perra”:

    «Tenía una uña enterrada en el pie, horrible, y mi perro que es un pug pasó corriendo y me pisó, y en la agonía salió un “no mames pinche perro”, y así lo grabé. Es una de las canciones que he sacado más rápido, súperfluyó. Ya tenía una letra escrita y me di cuenta que cuadraba. He sufrido y gozado con esa rola. Siempre he pensado que si un día me suicidio y preguntan “¿por qué?” les voy a decir “no mames escuchen pinche perro, ahí dice todo”».

    Entre las muchas influencias de Ratigan hay grupos como Death from above 1979, Mono Mono, Cristobal Briceno, Los conquistadores de Ecuador, awebo Silverio y también muchos otros músicos que de una u otra manera han movido las fibras de los rockeros eléctricos.

    Ari García, “Ratigan”

    Sobre la escena regional, la agrupación opina que hay bandas chingonas rolando y que “está mucho más adelantada de lo que estuvo hace 5 años”, según José Castañeda. Al respecto Ari agrega: «Una vez un batillo hater me dijo “siempre son los mismos” (imita una voz de nerd), bueno yo lo que pienso es que hace falta que le pierdan el miedo. Ahorita está muy fácil hacer un producto muy bueno con poco. También falta público, propuesta hay mucha».

    Retomando algunas de las dudas que han circulado por mi mente en las últimas semanas les pegunto a los músicos su opinión sobre la difusión de la música independiente. «Me parece que es un nicho muy pequeño y creo que a esa gente muchas veces no se les llega masivamente, entonces hay que hacer ruido entre nosotros», comenta Castañeda, y continúa con una idea de la vanguardia digital: «Quizás tenemos que trascender el pensamiento de “escena”, porque hoy subes tus rolas a Internet y te pueden escuchar en cualquier parte del mundo».

    A lo anterior García complementa: «De hecho yo creo que ese es un error muy tijuanense, hacen rolas para posicionarse en Tijuana. Para empezar no se trata de ganar simpatías, sino de plasmar un sentimiento que tengas, y con Internet ya no tienes por qué encajar únicamente en Tijuana, dispáralo a más lados y a ver dónde pega. Nosotros a ratos hemos batallado porque como no somos ni Djs para la fiesta ni banda de rock para la tocada, a veces es difícil encontrar un público, pero aquí andamos, rolando de aquí para allá».

    Los artistas comentan que entre las próximas presentaciones que se vienen está la del viernes 23 de febrero en el Cine Tonalá de Tijuana, donde estrenarán consolas y piensan dar un gran espectáculo sonoro y visual.

    Sobre los proyectos que se avecinan, Ari expone que quiere grabar “maquetas caseras” en formato más profesional y comenzar a sacar nuevo material: «Además queremos mantener de forma permanente el show con visuales. En Diciembre me gustaría sacar un disco».

    Retomo la pregunta que me sugirió un amigo y les cuestiono a los jóvenes músicos por “la Familia Alterada”: «Awebo, de hecho traigo la camisa pero hace frío», comenta Ari con el buen humor que lo caracteriza. «Así como nos juntamos nosotros a cotorrear y hacer música, también topamos con otros compas de La Baja que hacen lo mismo, por ejemplo Le Rodríguez o La Loquera Tradición, en sí somos weyes con la misma cura electrónica (tal vez con otro género), entonces nos damos carreta de “ey qué pedo estás muy dormido, ponte a hacer esto”, y nos apoyamos, por ejemplo Rojo Rodríguez nos ha ayudado mucho con el video, con el diseño».

    Ari, “el Ratigan”, termina la conversación con palabras sinceras para músicos potenciales: “Yo le pido de corazón a todas las personas que hacen música que se animen a sacarla, porque hay mucha gente de ese estilo que queremos más público, y como no se animan a salir pues somos los mismos de siempre, y hace falta diversidad. No mordemos, podemos ser amigos y hacer música juntos también.